España ve en África oportunidades y riesgos

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España AfricaPor Miguel Lozano

España mira al continente africano como fuente de oportunidades y riesgos, cuyas puertas directas, Ceuta y Melilla, viven una fuerte presión migratoria y un futuro poco halagüeño de acuerdo con expertos.

Según una reciente investigación que encendió la polémica y provocó el rechazo de las autoridades por alarmista, la identidad española de Ceuta y Melilla peligra ante la creciente islamización de su población, peligro mayor que la inmigración irregular.

En opinión del coordinador del informe, Félix Arteaga, es necesario cambiar la mentalidad negativa sobre África pues España está en primera línea de la frontera de Europa y se puede beneficiar más, pero también puede ser más afectada por las amenazas.

El aspecto más polémico del estudio España mirando al sur: del Mediterráneo al Sahel, del Real Instituto Elcano, es el análisis sobre el futuro de Ceuta y melilla, las dos ciudades españolas en África.

De acuerdo con la investigación, el incremento constante de la religión musulmana en ambas ciudades fronterizas con Marruecos, removerá los cimientos de la sociedad local y junto a la debilidad económica puede alimentar conflictos sociales y políticos.

El documento considera que las dos ciudades constituyen riesgos potenciales para la seguridad nacional si no se garantiza su sostenibilidad demográfica, económica e identitaria a medio plazo.

Recuerda que en ambas poblaciones, fronterizas con Marruecos, la residencia de marroquies estuvo prohibida hasta el Siglo XIX, pero desde 1986 se registró lo que los especialistas de Elcano consideran marroquinización étnica, más agudizada en Melilla.

A ello añaden una estructura económica incapaz de integrar en condiciones aceptables el aumento de población ni de enfrentar la marginación social del sector musulmán, con peores porcentajes de vivienda y ocupación, entre otros factores.

Los expertos estiman que previsiblemente la escisión en función de la religión llevará a la mayoría de los musulmanes a partidos locales de componente étnico y la población hispana se concentrará en el Partido Popular (PP).

La separación, agrega, aumentará con la emigración de personas de origen español y el adoctrinamiento en valores identitarios fomentado en las mezquitas por imames dependientes de Marruecos.

La diferencia social entre la población musulmana e hispana -pronto minoritaria en Melilla y luego en Ceuta- puede provocar conflictos étnicos y religiosos, según el estudio.

Alerta que los pilares económicos de ambas ciudades se deterioran por no pertenecer a la Unión Aduanera, lo cual propicia flujos irregulares con importación de productos con aranceles inferiores a los comunitarios para su introducción ilegal en Marruecos.

De otro lado, el PP de Melilla considera alarmista el informe del Instituto Elcano, elaborado por personas que desconocen la realidad de la ciudad, según la secretaria de Comunicación de ese partido y consejera de Presidencia de la Ciudad, Esther Donoso.

En declaraciones recogidas por el diario local El Faro, Donoso afirmó que el estudio confunde cultura y nacionalidad, aunque coincide en los retos de futuro planteados.

En Ceuta, en tanto, el portavoz del gobierno, Emilio Carreira, aseguró que la españolidad española no es cuestionada por los ceutíes, independientemente de su credo religioso u origen.

Aunque sería deseable, apunta, eliminar incentivos como el plus de residencia, bonificaciones a la Seguridad Social y ventajas fiscales para entrar en la Unión Aduanera se deben analizar todas las variables.

A su vez el secretario general del Partido Socialista Obrero Español regional, José Antonio Carracao, pidió no utilizar el análisis para alimentar la división y el riesgo de polarización.

El ministro español de Defensa, Pedro Morenés, aseguró al respecto que el norte de África y el Sahel constituyen un cinturón de inestabilidad, pero también zona de oportunidades.

En términos generales, la investigación identifica tres principales escenarios de riesgo: la desestabilización de Marruecos y Argelia, la sostenibilidad de Ceuta y Melilla y la marginación de los flujos de inversión económica en África.