Capital keniana en tensión tras disturbios por fallo judicial

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Una calma tensa y expectante reina en esta capital después de disturbios esporádicos la víspera, detonados por el fallo judicial que valida la reelección del presidente Uhuru Kenyatta.

El líder opositor Raila Odinga, quien acusa al mandatario de amañar en su favor los resultados de la reedición de los comicios presidenciales del 26 de octubre pasado, aseguró que el dictamen del Tribunal Supremo fue adoptado por ‘presiones’ cuya fuente omitió mencionar.

Candidato de la coalición Superalianza Nacional (NASA, acrónimo inglés), Odinga aseguró a través de un portavoz que el fallo no lo sorprendió (ya que) fue adoptado bajo coerción’ y añadió que ‘no condena amos la corte, por el contrario, nos solidarizamos con ella’.

Las elecciones legislativas y presidenciales kenianas de principios de agosto pasado atravesaron un camino abrupto desde que la NASA impugnó el segmento presidencial en la primera convocatoria ante el Tribunal Supremo, que ordenó una nueva convocatoria.

Sin embargo, el alto tribunal desestimó otras demandas de Odinga, entre ellas, la destitución y arresto de la directiva de la Comisión Nacional Electoral, la abrogación de la ley comicial y elaboración de una nueva y la posposición de la votación.

El fallo, que desestima dos demandas para la anulación de los resultados de la repetición de los comicios, ganados por Kenyatta por amplio margen, abre el camino para la toma de posesión del mandatario, programada para el 28 de este mes, una ceremonia que crea expectación pues se ignora cuál será la estrategia de Odinga.

En la ocasión es más que probable que el fallido candidato convoque a sus seguidores a protestar en las calles, donde está desplegado un fuerte dispositivo de las fuerzas de seguridad lo que crea aprensiones de choques similares a los registrados vísperas de los comicios y después, en los cuales han muerto decenas de personas.

Solo el viernes pasado cinco manifestantes murieron durante choques callejeros.

Las tensiones recuerdan a los kenianos la catástrofe que siguió a las elecciones de 2007, también perdidas por Odinga, en las cuales según estimados murieron unas mil 200 personas y un número superior resultaron heridas.