Universidades en Sudáfrica: De vuelta las protestas

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Por Deisy Francis Mexidor

sud-univ-proSudáfrica vive jornadas de protestas en las universidades y son como bola de nieve: crecen, pero ensombrecidas por la violencia.

El gobierno anunció el pasado 19 de septiembre que las 24 universidades públicas del país podrían incrementar de manera individual hasta un ocho por ciento la cuota de matrícula en 2017.

Al abordar el tema, el ministro de Educación Superior, Blade Nzimande, dijo que serían subvencionados los jóvenes de familias menos favorecidas.

En un contexto de desigualdad como el que persiste en el país, no resulta posible la gratuidad para todos los estudiantes, acotan observadores.

‘¿Por qué en los hogares que pueden pagar escuelas privadas deberían recibir subsidios estatales para sus hijos en las universidades?’, se preguntó entonces el ministro.

Todos los jóvenes que califiquen en el Plan Nacional de Asistencia Financiera para Estudiantes (Nsfas), así como aquellos a quienes les faltan medios, no experimentarán aumento de los tributos el próximo año, explicó Nzimande.

‘Esto traerá gran alivio para las enfermeras, maestros, policías, trabajadores sociales y otros padres con ocupaciones en las que no ganan grandes sueldos, y que tienen hijos en la universidad’, argumentó.

El compromiso es seguir buscando otras formas de apoyo a los estudiantes con necesidad económica no cubiertos por las subvenciones de Nsfas, mientras se logra una solución a largo plazo.

Sin embargo, la decisión gubernamental no fue bienvenida. Dio lugar a un nuevo movimiento de protestas bajo el mismo sello que se desarrolló en 2015 con la etiqueta #FeesMustFall.

Los consejos de estudiantes de buena parte de las instituciones de la enseñanza piden una moratoria en la subida de las matrículas hasta que el gobierno declare la gratuidad total de los estudios universitarios.

Por esa razón algunos de los líderes en los centros amenazan con no permitir que se reanuden las clases hasta que Nzimande rectifique y revoque por segundo año consecutivo el alza de las cuotas.

Imágenes de fuertes disturbios se han transmitido en medios locales de prensa, al tiempo que se hacen constantes llamados a la calma.

Así lo pidió el presidente Jacob Zuma en un mensaje oficial difundido el 29 de septiembre.

Zuma expresó su preocupación por la violencia que acompaña a estas manifestaciones, las que derivaron en muchos casos en la quema y la destrucción de instalaciones.

El mandatario reiteró que los ciudadanos -sin distinción- tienen el derecho, pacíficamente y sin armas, de plantear sus inquietudes e inconformidades, apegados a la Constitución.

Por eso instó ‘a los estudiantes a ejercer este derecho de manera responsable. Deben respetar a los oficiales encargados de hacer cumplir la ley. Además, deben respetar los derechos de otras personas que no toman parte en las protestas’.

También solicitó a los miembros del Servicio de Policía ‘actuar estrictamente dentro de los límites de la ley’ y de la Carta Magna.

Hay imputaciones de presuntos excesos de los agentes durante el manejo de las protestas.

Entretanto, el presidente reafirmó el ‘compromiso del gobierno de apoyar el acceso a la educación para todos’, en especial los hijos de los pobres y la clase obrera.

En ese sentido, conminó a la gestión universitaria, los padres, los estudiantes y los interesados en las comunidades ‘a trabajar con el gobierno para encontrar soluciones de manera pacífica y constructiva’.

La comisión, designada por el jefe del Ejecutivo sudafricano en enero, luego de las movilizaciones del anterior, se espera que presente un informe preliminar el próximo 15 de noviembre. El panel, que lidera el exjuez del Tribunal Supremo de Apelación Jonathan Heher, tiene la tarea de sondear la viabilidad de la gratuidad de la educación superior en Sudáfrica y hacer recomendaciones.

Hasta la fecha se han registrado fuertes incidentes en las universidades del Witwatersrand (Wits), en Johannesburgo; en la de Limpopo (cerrada indefinidamente) y la de Rhodes, en Grahamstown, Eastern Cape.

Hay reportes de detenciones de estudiantes con cargos que van desde daño malicioso a la propiedad hasta la violación de órdenes judiciales que prohíben las manifestaciones en los campus.

Instituciones de Mpumlanga, Northern Cape y North West también se sumaron a las movilizaciones.

Mientras, en la de Tecnología de Durban, de KwaZulu-Natal, de Fort Hare y la de Ciudad del Cabo (UCT) las clases continúan interrumpidas.

¿Hasta dónde llegarán las protestas?, preguntaba un comentarista de la televisión. La Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANC), aunque rechazó la propuesta del alza en las tasas universitarias hasta el ocho por ciento, condenó enérgicamente los actos de destrucción de la propiedad en los planteles.

La ola #FeesMustFall llevó en octubre del año pasado al presidente Zuma a declarar el ‘cero incremento’ de las cuotas de matrícula en 2016.

A más de 600 millones de rand (unos 44 millones 604 mil dólares al cambio) asciende el monto de todas las afectaciones provocadas por la destrucción y los daños en las universidades en los últimos 12 meses. El reclamo estudiantil persiste en su pedido de educación superior gratis. Para ellos el gobierno no ha avanzado en ninguna propuesta seria al respecto.

No obstante, el ministro Nzimande advirtió: ‘Ahora es evidente que hay una agenda política’ (detrás de las protestas).