Sudán, Etiopía y Egipto acuerdan cooperar sobre presa etíope

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acuerdopresadisabebaLos cancilleres de Sudán, Egipto y Etiopía acordaron proseguir los debates para un próximo acuerdo definitivo de beneficio común sobre la Gran Presa Renacimiento (GPRE), que construye el gobierno de Addis Abeba.

Tras dos días de reuniones en una nueva ronda de negociaciones, los ministros refrendaron un documento que compromete a sus respectivos gobiernos para buscar una solución que beneficie a los tres países sobre las aguas del río Nilo que bañan a sus respectivos territorios.

Entre los objetivos del acuerdo figura la ejecución de estudios técnicos sobre un proyecto con un plazo de entre ocho y 12 meses para las compañías francesas Artelia y BRL Group, encargadas de la obra, construida a un costo de casi cinco mil millones de dólares para una producción de seis mil megavatios de electricidad.

Aunque, según analistas, la reunión adoleció de un acuerdo sobre bases más concretas, el documento establece un marco para el uso del agua al terminarse la presa, que almacenará 63 kilómetros cúbicos del líquido, y especifica bases técnicas para evitar daños a cualquiera de los tres países involucrados.

La reunión, a la que asistieron también los ministros de Recursos Hídricos de los tres países, aprobó crear un comité técnico sobre una propuesta egipcia para ejecutar dos aberturas adicionales en la GPRE, cuya edificación comenzó en 2011 y debe terminarse en 2017.

El canciller sudanés, Ibrahim Gandur, calificó el documento firmado este martes de histórico y obligatorio, y opinó que complementa la Declaración de Principios firmada el pasado marzo por los jefes de Estado y Gobierno de los tres países.

Su colega egipcio, Sameh Shukri, estimó, por su parte, que el nuevo acuerdo aborda las preocupaciones principales de los tres estados sobre la presa, en especial sobre la seguridad de acceso al agua para la población de ese país, donde 85 millones de personas se benefician del Nilo.

El enviado de El Cairo, cuyo gobierno se opone al embalse y argumenta que debe suspenderse la obra hasta que se logre un acuerdo más efectivo, subrayó el temor oficial de perder gran parte del caudal de la principal corriente fluvial africana de agua y la segunda del mundo, que en Egipto desemboca en el mar Mediterráneo. Un comunicado egipcio consideró que el acuerdo alcanzado en la capital sudanesa confirma la preocupación de las partes por llegar a un acuerdo entre los tres países sobre las reglas del primer llenado y operación de la presa.

La representación etíope, por su lado, reiteró su promesa de abastecer a Egipto con una parte de la electricidad generada por la presa, alimentada por el afluente del Nilo que nace en Etiopía.

Los titulares coincidieron en continuar a principios de febrero próximo las conversaciones sobre la GPRE, que abarcará una superficie de mil 800 kilómetros cuadrados y deberá concluirse en tres años a un costo de cuatro mil millones de dólares.

Las aguas del Nilo alimentan también a la República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Kenya, Burundi, Eritrea, Tanzania, Ruanda y Uganda.