Sudáfrica: universidades bajo protestas

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sud-univ-proPor Deisy Francis Mexidor
Las protestas estudiantiles en universidades sudafricanas semejan hoy una bola de nieve: crecen, solo que la violencia que acompaña a estas acciones ensombrece la demanda de una educación gratuita.

Los jóvenes reavivaron una campaña del pasado año contra las cuotas de matrículas (#FeesMustFall) que ha tomado matices violentos, después que el ministro de Educación Superior, Blade Nzimande, anunció la semana anterior la decisión sobre las tasas del año académico 2017.

Nzimande explicó que cada centro definiría los aumentos de las cuotas de forma individual, pero sin exceder el tope del ocho por ciento, algo de lo que estarían exentos los estudiantes provenientes de familias pobres y de menos ingresos.

Sin embargo, la medida no fue bien recibida, pese a que los menos favorecidos serían en este caso los más beneficiados, según subrayó el propio ministro en intervenciones públicas posteriores.

Los consejos de estudiantes de buena parte de las instituciones de la enseñanza piden una moratoria en la subida de las matrículas hasta que el gobierno declare la gratuidad de los estudios universitarios.

Por esa razón algunos de los líderes en los centros aseguran que no permitirán que se reanuden las clases hasta que Nzimande rectifique y revoque por segundo año consecutivo la subida de los tributos.

De ahí que las protestas se intensificaron y este miércoles se registraron fuertes disturbios en las universidades de Limpopo (cerrada indefinidamente) y la de Rhodes, en Grahamstown, Eastern Cape, donde fueron detenidos 11 estudiantes.

Los arrestos incluyen cargos que van desde daño malicioso a la propiedad hasta la violación de una orden judicial que les prohíbe a los alumnos participar en una manifestación en el campus.

Instituciones de Mpumlanga, Northern Cape y North West también se sumaron a las movilizaciones.

Mientras, grupos de la Universidad de Wits, en Johannesburgo, marcharon a la Cámara de Minas para entregar un memorando que contiene la principal exigencia: educación superior gratuita.

En la de Tecnología de Durban, de KwaZulu-Natal, de Fort Hare y la de Ciudad del Cabo (UCT) las clases continúan interrumpidas.

Entretanto, medios locales mantienen en sus principales espacios de noticias el tema de las universidades.

Hasta dónde llegarán las protestas, preguntaba un comentarista la televisión cuando se transmitían imágenes del acontecer en varios campus.

La ola #FeesMustFall llevó en octubre del año pasado al presidente Jacob Zuma a declarar el ‘cero incremento’ de las tasas universitarias en 2016.

El gobierno sudafricano hizo un llamado a la calma en las universidades al reiterar que es legítimo el derecho a expresar las inconformidades, pero siempre de forma pacífica.

A más de 600 millones de rand (unos 44 millones 604 mil dólares al cambio) asciende el monto de todas las afectaciones provocadas por la destrucción en las universidades en los últimos 12 meses.

Para el ministro Nzimande, ‘ahora es evidente que hay una agenda política’ (detrás de las movilizaciones).