Sudáfrica: Un ojo gigante para explorar el cielo

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Por: Deisy Francis Mexidor

Pretoria, (PL) El Gran Telescopio Sudafricano (SALT), el mayor del hemisferio sur, es como un ojo gigante para explorar el cielo que se irgue en la pequeña ciudad de Sutherland (a más de mil 200 kilómetros de esta capital, en la provincia de Northern Cape.

Inaugurado en 2005 por el entonces presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki, este aparato óptico comenzó sus operaciones en el año 2011, resultado de un proyecto internacional en el que participaron Alemania, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Polonia y Reino Unido.

«Aun los que nada entendemos de astronomía hemos esperado este momento con gran ansiedad, sintiendo, tal vez instintivamente, que este ojo gigante en Karoo podrá decirnos cosas que aún no sabemos de nosotros mismos», aseguró entonces Mbeki.

Según consta en los registros históricos, el SALT captó las primeras imágenes espaciales cuando mandó tomas de la Laguna Nevula, situada a tres mil 800 años luz de la Tierra.

MARAVILLA DEL INGENIO HUMANO

El SALT es, quizás, la principal atracción de Sutherland, un sitio que parece extraído del mejor filme del oeste por el estilo de sus construcciones y por la disposición del pueblo, donde a lo largo de una calle primaria se encuentran, en este caso, la corte de justicia, el banco, la policía y una tienda.

También están los pequeños negocios y un bar-restaurante-hotel curiosamente nombrado White House.

saltTras el «Welcome to Sutherland (Bienvenido a Sutherland)» con la indicación de que el visitante se halla a mil 550 metros de altitud, comienza la travesía hasta el SALT.

Ubicado a unos 360 kilómetros al noreste de Ciudad del Cabo, en la meseta del Gran Karoo, una zona casi desértica, esta maravilla del ingenio humano forma parte del Observatorio Astronómico Sudafricano (South AfricanAstronomicalObservatory, SAAO).

La meseta alberga los telescopios del SAOO junto con otros instrumentos de diferentes nacionalidades, convirtiéndolo en el complejo astronómico más importante del continente africano.

Una característica de estos telescopios es que se localizan a gran altitud, con condiciones meteorológicas que de gran estabilidad a ese cielo, explica a Orbe el director de actividades del lugar Anthony Mietas.

Apenas se ve movimiento. «Es que por el día los científicos descansan porque trabajan hasta muy tarde en la noche», señala.

Mientras invita al recorrido, Mietas habla de la integración existente entre este sitio y la comunidad, de la vinculación de los estudiantes aquí.

Es pleno invierno. El barómetro marca «cinco grados de temperatura» con el sol afuera, dice, y sonríe porque «este no es uno de los días más fríos». En Sutherland suele caer la nieve.

LO QUE OTROS NO VEN

El espejo primario (11,1 x 9,8 metros) -indica Mietas- se compone de 91 segmentos hexagonales (similar al Telescopio Hobby del Observatorio de Texas, pero mejorado con los últimos avances tecnológicos).

Otra característica es que el SALT está inclinado unos 37 grados con respecto a su cenit local, lo que lo optimiza para apreciar las Nubes de Magallanes, las dos mayores galaxias satélites de nuestra Vía Láctea, a juicio de los expertos.

Al tratarse de un espejo esférico, la luz emitida desde la posición que corresponde al centro de curvatura se refleja y reenfoca en la misma posición.

Por ello, el telescopio utiliza sensor de alineado de curvatura, que se coloca en lo alto de una torre justo enfrente de la cúpula, desde la cual se «iluminan» los segmentos con láser midiéndose los reflejos de cada uno de ellos, y, mediante un proceso informático, se dan las órdenes precisas para ajustar los espejos.

Por otro lado, el espejo no se mueve como en un telescopio convencional, sino que se encuentra fijo en altura, siendo solo capaz de rotar en acimut.

Un sistema colocado en el foco primario es el que se mueve para seguir los objetos que observa el telescopio en un rango de dos horas.

Además, y dados los movimientos de rotación y traslación terrestre, la fracción de cielo observable por el telescopio es bastante importante, casi de un 70 por ciento del total visible desde su emplazamiento en Sutherland.

El SALT (South AfricanLargeTelescope), sencillamente posee la capacidad de permitir a los astrónomos fotografiar y examinar objetos a los que hasta ahora no se podía «llegar».

Los avances tecnológicos han ha permitido el logro de detectores muy sensibles, rápidos y eficientes, que estos telescopios convierten en su arma más poderosa, aliada a los sistemas de procesamiento de los datos, lo cual proporciona esas sorprendentes imágenes llenas de detalle y color.

Es parte de lo que intenta comprender la astrofísica en su investigación sobre cómo funciona el Universo: analizar la luz de las primeras galaxias que se formaron cuando era muy joven, o descubrir si existen otros planetas similares a la Tierra.

Lograr «ver» el nacimiento de las estrellas o su muerte a veces en forma esplendorosa de explosión de supernova.

En el Karoo, este trozo de tierra casi desolada, hay condiciones idóneas para «mirar» mejor el cielo.

Cuentan que desde el SALT es posible detectar la luz de una vela sobre la superficie de la Luna.