Sudáfrica: un lugar para tocar el cielo

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telescopio-sudafricaPor Deisy Francis Mexidor

El Gran Telescopio Sudafricano (SALT), el mayor del hemisferio sur, es quizás la principal atracción de esta pequeña ciudad en la provincia de Northern Cape.

Sutherland parece extraída del mejor filme del oeste por el estilo de sus construcciones y esa tipicidad de que a lo largo de una calle primaria se encuentran, en este caso, la corte de justicia, el banco, la policía y una tienda.

También están los pequeños negocios y un bar-restaurante-hotel curiosamente nombrado White House.

Tras el «Welcome to Sutherland (Bienvenido a Sutherland)» con la indicación de que el visitante se halla a mil 550 metros de altitud, comienza la travesía hasta el SALT.

Ubicado a unos 360 kilómetros al noreste de Ciudad del Cabo, en la meseta del Gran Karoo, una zona casi desértica, esta maravilla del ingenio humano forma parte del Observatorio Astronómico Sudafricano (South African Astronomical Observatory, SAAO).

La meseta alberga los telescopios del SAOO junto con otros instrumentos de diferentes nacionalidades, convirtiéndolo en el complejo astronómico más importante del continente africano.

Una característica de estos telescopios es que se localizan a gran altitud, con condiciones meteorológicas que de gran estabilidad a ese cielo, explica el director de actividades del lugar Anthony Mietas.

Apenas se ve movimiento. «Es que por el día los científicos descansan porque trabajan hasta muy tarde en la noche», señala.

Mientras invita al recorrido, Mietas habla de la integración existente entre este sitio y la comunidad, de la vinculación de los estudiantes aquí.

Es pleno invierno. El barómetro marca «apenas cinco grados de temperatura» con el sol afuera, dice, y sonríe porque «este no es uno de los días más fríos». En Sutherland suele caer la nieve.

El espejo primario (11,1 x 9,8 metros) -indica- se compone de 91 segmentos hexagonales (similar al Telescopio Hobby del Observatorio de Texas, pero mejorado con los últimos avances tecnológicos).

Inaugurado en 2005 por el entonces presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki, este telescopio óptico comenzó sus operaciones en el año 2011, resultado de un proyecto internacional, cuya construcción costó unos 30 millones de dólares.

El SALT (South African Large Telescope) posee la capacidad de permitir a los astrónomos fotografiar y examinar objetos a los que hasta ahora no se podía «llegar».

Es parte de lo que intenta comprender la astrofísica en su investigación sobre cómo funciona el Universo: analizar la luz de las primeras galaxias que se formaron cuando era muy joven, o descubrir si existen otros planetas similares a la Tierra.

Lograr «ver» el nacimiento de las estrellas o su muerte a veces en forma esplendorosa de explosión de supernova.

Cuentan que desde el SALT es posible detectar la luz de una vela posada sobre la superficie de la Luna.