Sudáfrica: los zama zamas, mineros por cuenta propia

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zama-zamaPor Deisy Francis Mexidor 

La minería ilegal es un problema en Sudáfrica; quienes se dedican a esta riesgosa actividad son conocidos como los zama zamas y generalmente sus historias están marcadas por la muerte.

Por un lado, muchos de ellos, en su mayoría inmigrantes, invaden minas sin protección alguna y bajan hasta las entrañas de la tierra con el propósito de extraer los minerales.

A menudo residen cerca de las minas de oro cerradas o abandonadas y operan en condiciones peligrosas. Se exponen al mercurio y otros gases venenosos en su fusión y la extracción de mineral.

Según referencias de medios locales, las empresas dedicadas a la extracción de oro y otros metales preciosos argumentan que están perdiendo millones de dólares por esta causa.

Las empresas mineras consideran que los zama zamas son una «plaga» que causa estragos.

Un reporte la Cámara Minera de Sudáfrica señaló que entre 1999 y 2004 se esfumaron más de 150 millones de dólares debido a las acciones clandestinas de los zama zamas.

Algunos entendidos señalan que esta práctica se ha difundido al punto se fomentar una compleja industria delictiva que mueve más de 566 millones de dólares anuales.

Pero más allá de la cuestión económica está el factor de la violencia y la consiguiente pérdida de vidas humanas.

Un reportaje publicado el 29 de septiembre en un periódico local reveló el hallazgo de cinco cadáveres de mineros ilegales en un área del yacimiento Grootvlei, en Johannesburgo (a unos 57 kilómetros al sur de Pretoria).

La policía hizo el descubrimiento en la mina en desuso, que ha sido el epicentro de la guerra de bandas entre zama zamas rivales en la provincia de Gauteng. Pero este es solo un caso entre los que, sistemáticamente, son divulgados por la prensa.

El pasado año, una banda rival robó el oro y dejó a alrededor de 200 zama zamas atrapados al bloquear las salidas de una mina ilegal. Los rescatistas salvaron a algunos, pero muchos perecieron.

El Departamento de Recursos Minerales instó a detener la excavación en una mina de oro abandonada en Benoni (también en Gauteng), donde 11 zama zamas perecieron asfixiados al quedar atrapados bajo tierra.

Phuti Mabelebele, portavoz de la entidad gubernamental, advirtió que lo que está ocurriendo en los pozos abandonados cada vez es más peligroso.

Solo en la zona de Johannesburgo, conocida como la ciudad del oro, hay alrededor de 600 minas abandonadas.

La policía de Gauteng asegura que se registraron al menos 400 incidentes de violencia relacionados con la minería ilegal entre 2013 y 2014.

Un estudio de la Comisión de Derechos Humanos de Sudáfrica revela que Gauteng, Free State y Mpumalanga son las provincias más afectadas por este fenómeno.

Los expertos alertan que conforme el precio del oro cae y cierran minas, los zama zamas empiezan sus trabajos por cuenta propia y se involucran en esta red delictiva que propicia el trasiego del metal extraído de manera ilegítima a destinos como Reino Unido, China y Japón.

Más de 14 mil personas -a tono con cálculos del gobierno- se dedican en este momento a la minería clandestina; gran parte provienen de países como Lesoto, Mozambique o Zimbabwe.

Las cifras no son exactas, pero cada año mueren en Sudáfrica decenas de estos trabajadores.

Los derrumbes, la violencia de pandillas y los robos se vuelven más comunes conforme algunos de los zama zamas luchan entre sí por una tajada más grande de las ganancias, reflejó un artículo de Internet.

Por su parte, otro material apuntó que «la mezcla de corrupción y pobreza que impulsa a los hombres a extraer metales de forma ilegal se está extendiendo de las minas abandonadas a las activas, poniendo en peligro las instalaciones de una industria de 120 años de antigüedad que ha producido un tercio del oro del mundo».

El gobierno, la policía y otros organismos y agencias han intentado poner freno a esta actividad sin éxito.

Mientras, los ambientalistas señalan que el incremento de la minería ilegal provoca un aumento de la degradación ambiental.

Además, desde la perspectiva de derechos humanos, el desarrollo social y la salud, la minería ilegal posee graves consecuencias para la vida.