Silencio en Argelia sobre Camus

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Albert CamusHoy, en un día templado de otoño, con un mar límpido y en calma, nadie celebra en Argelia el centenario del nacimiento en este país norteafricano de Albert Camus, el autor de «El extranjero», «La Peste» o «El mito de Sísifo».

Camus el escritor, el filósofo, el periodista, paga todavía en Argelia el precio de su postura política, de sus reservas sobre la independencia argelina y su rechazo a los métodos violentos empleados por ambos bandos durante la contienda que nunca vería finalizar.

El escritor de «El extranjero» no es el matemático Maurice Audin, un francés que como Camus nació en Argelia y cuyo nombre luce en una céntrica plaza de la capital. Tampoco es el filósofo revolucionario galo nacido en Martinica Frantz Fanon o el abogado francés Jaques Vergès, todos muy celebrados en el país africano por su compromiso político y revolucionario con la independencia.

El Salón Internacional del Libro de Argel (SILA) que se desarrolla estos días, no recoge entre sus homenajes ninguna ceremonia para recordar al autor de «La Peste». Sí celebró en cambio un homenaje Verguès y otro a Mouloud Feraoun, escritor argelino, contemporáneo de Camus y amigo suyo, cuyas ideas y militantismo independentistas le costaron la vida.

Sólo un puñado de librerías del centro de Argel, como «La librería del tercer mundo«, «Kalimat» o «Iytihad» guardan en sus estanterías algunos libros del controvertido autor, escritos como fueron concebidos, en francés.

Sin embargo, es imposible encontrar ninguna traducción al árabe, la lengua oficial del país. La mayoría de los libreros consultados sostiene que se debe a que todavía, más de medio siglo después de su fallecimiento, nadie ha traducido en Argelia sus obras al árabe.

Una librera asegura, no obstante, que «El extranjero» sí está traducido, aunque confiesa que no sabe cómo dar con una copia.

El Centro Cultural Francés de la capital, que organiza una serie de actividades culturales en homenaje al autor tampoco tiene programado para hoy ningún acto conmemorativo. Su director prefiere no hacer declaraciones y remite a su embajada.

Solamente uno de los grandes diarios en francés, «El Watan», le dedica un homenaje en sus páginas del interior titulado, «El escritor controvertido por la independencia de Argelia». Ni una palabra sobre él en los diarios en árabe.

Medio siglo después de su muerte, los intelectuales y escritores argelinos continúan divididos sobre su figura.

Entre sus defensores se encuentra Yasmina Khadra, que recientemente definió a Camus en un coloquio organizado por el diario Liberté como «un escritor francés de Argelia que eligió a su madre, Francia, en lugar de la justicia y de la independencia».

Con motivo del cincuentenario de su muerte en un accidente de tráfico en enero de 1960, Khadra para quien Camus es también «un patrimonio nacional que es necesario redescubrir» lanzó sin éxito una iniciativa para que una caravana de franceses y argelinos visitara varias poblaciones del país magrebí, en busca de las pistas del novelista.

El año pasado, la Embajada francesa en Argelia auspició la colocación de una placa conmemorativa en la casa que vio nacer a Camus en la actual Drean, antigua Mondovi, localidad situada a 500 kilómetros al este de la capital.

«Aquí nació Albert Camus, premio Nobel de literatura en 1957″, reza el letrero cuya colocación provocó las iras de sus más fieros detractores.

En un artículo publicado entonces por el diario El Khabar y titulado «Albert Camus no amaba la Argelina de los argelinos», se recogen los testimonios de varios de los detractores de quien reinterpretó el «Mito de Sísifo», obra considerada como el nacimiento de la filosofía del absurdo.

El novelista Rachid Buyedra consideró la colocación de dicha placa como «el regreso del neocolonialismo con una máscara diferente».

«Camus no amaba la Argelia de los argelinos, sino la Argelia de los ‘pies negros’ (franceses nacidos en Argelia), de los colonos, la Argelia colonial», declaró entonces Buyedra, en unas declaraciones compartidas por otros escritores como Habib al Saih o Mohamed Sari.

Hoy, en la que fue su casa en Argel, en el número 93 de la calle Lyon (actual Mohamed Beluizdad), donde un Camus pobre vivió su primera infancia bajo la influencia de su inflexible abuela española, no luce ninguna placa distintiva.

Sus actuales inquilinos tampoco se muestran dispuestos a recibir visitas, ni conceder entrevistas.

El encargado de la tienda de accesorios de móviles instalada en el interior del portal de la casa, de fachada blanca y contraventanas azules, confiesa que los dueños están cansados de recibir visitas de turistas, políticos y escritores que, víctimas de su mitomanía, desean conocer la antigua casa de Camus y su viejo barrio de Belcourt.

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