Sudáfrica entra en la guerra por las patentes de medicamentos

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medicamentos genéricosDespués de meses de debate público sobre la nueva normativa de propiedad intelectual que quiere aprobar Sudáfrica, la guerra en torno a los medicamentos genéricos se ha desatado en este país tras revelarse una supuesta campaña de las farmacéuticas contra el borrador del texto gubernamental.

El semanario “Mail and Guardian” publicó el pasado enero un documento filtrado según el cual las farmacéuticas con presencia en Sudáfrica comenzaban una agresiva campaña de “lobby” para modificar una propuesta de ley que a su juicio dañaría la innovación y atentaría contra sus derechos.

Aunque la patronal farmacéutica, IPASA, negó la veracidad del documento, el ministro de Salud, Aaron Motsoaledi, arremetió contra la conspiración “satánica” de las empresas.

Motsoaledi acusó a las compañías de practicar un “genocidio” por oponerse a una ley que, según organizaciones no gubernamentales como Médicos Sin Fronteras (MSF), reduciría el número de patentes e implicaría para el Gobierno y los ciudadanos una rebaja del precio de muchos medicamentos cruciales.

MSF y Treatment Action Campaign (Campaña de Acción para el Tratamiento, TAC), entre otros grupos, aplauden el borrador y creen que limitará la concesión de nuevas patentes de medicamentos, favoreciendo así la comercialización de genéricos más baratos que den acceso a los enfermos con menos medios a los tratamientos.

“Sudáfrica concede patentes de una forma ciega”, dice a EFE Lotti Rutter, investigadora y activista de TAC, organización que lucha por facilitar a pacientes portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, un mayor acceso a tratamientos.

“Algunas de las reformas propuestas cambiarían completamente esto. Las solicitudes para nuevas patentes serían examinadas de manera más estricta”, añade Rutter, que aplaude que se establezcan nuevos mecanismos de control.

Por su parte, Val Beaumont, directora ejecutiva de IPASA, se queja de la supuesta falta de concreción de algunas partes del proyecto y pide al Gobierno más debate y tener en cuenta las enmiendas que sugieren las farmacéuticas y otras industrias y sectores afectados por las leyes de propiedad intelectual.

Beaumont lamenta, asimismo, el papel que el borrador otorga a la Comisión de Competencia, que actualmente se ocupa de vigilar los abusos de los derechos de propiedad intelectual.

“La propuesta de ley da más poder a este organismo”, apunta la jefa de IPASA, que indica que la Comisión podría, con la nueva normativa, dar derechos a los fabricantes de medicamentos genéricos, al considerar que el precio de un producto es abusivo.

“Cualquier precio puede ser considerado demasiado alto”, sostiene Beaumont.

Para las farmacéuticas, este capítulo de la reforma dejaría un “campo abierto” peligroso, que invitaría a la arbitrariedad en la aplicación de la ley y podría atentar contra los derechos de propiedad intelectual.

Mientras, los activistas favorables a la actual versión del proyecto rechazan que exista ese riesgo, y defienden que la ley es lo suficientemente clara para que las decisiones no se tomen “caso por caso”.

Este jueves, decenas de personas movilizadas por la TAC se concentraron ante la sede sudafricana de la empresa farmacéutica MSD para denunciar el presunto protagonismo de uno de sus directivos en la “conspiración satánica” que denunciaba el ministro Motsoaledi, una campaña que califican de tramposa e ilegítima.

“Algunos tratamientos para el VIH/Sida son extremadamente caros para los sudafricanos y el Gobierno no los sufraga”, cuenta a EFE uno de los participantes de la protesta, Bonginkosi Mthembu, que es portador del VIH desde hace once años.

Mthembu responsabiliza a las empresas de esta situación, pide la apertura del mercado a medicinas genéricas que permitan tratar a más enfermos y evitar que “muera gente que no puede permitirse comprar” estos productos.

Entretanto, Beaumont recuerda que las empresas dejarían de investigar y poner a disposición de los pacientes nuevos medicamentos si no se les dieran patentes, y recalca la necesidad de garantizar sus derechos para seguir con las investigaciones.

Con las ONGs presionando para que el texto de la discordia se apruebe antes de las elecciones generales sudafricanas -que se celebrarán entre abril y julio de 2014-, las farmacéuticas buscan ganar tiempo e introducir sus enmiendas, en medio de un debate que algunos comentaristas han calificado de “enconado”.