Modifican genes de planta para sanear el aire en las casas

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Científicos modificaron genéticamente una planta de interior común y lograron eliminar del aire a su alrededor el cloroformo y benceno, compuestos orgánicos peligrosos en los hogares, publica la revista Environmental Science & Technology.

El poto o photos es una planta trepadora del bosque tropical de hojas verdes teñidas con dibujos color crema la cual al ser modificada transforma los compuestos antes mencionados en moléculas que puede usar para mantener su propio crecimiento.

Los investigadores usaron la proteína citocromo P450 2E1, presente en todos los mamíferos y que en los humanos convierte el benceno en un químico llamado fenol y el cloroformo en dióxido de carbono e iones de cloruro.

El P450 2E1 se activa en las personas cuando beben alcohol por lo que no está disponible para ayudar con los contaminantes en el aire, destaca Stuart Strand, líder del estudio realizado en la Universidad de Washington.

‘Decidimos que deberíamos tener esta reacción sucediendo fuera del cuerpo de una planta, un ejemplo del concepto hígado verde’ y es beneficioso también para la planta que utiliza el dióxido de carbono e iones de cloruro para hacer sus alimentos y fenol para ayudar a fabricar componentes de sus paredes celulares, apuntó.

Los investigadores hicieron una versión sintética del gen que sirve como instrucciones para hacer la forma de P450 2E1 y lo introdujeron en pothos para que cada célula de la planta expresara la proteína.

El poto no florece en climas templados, por lo que las plantas modificadas genéticamente no podrán propagarse a través del polen.

Para comprobar la efectividad de la modificación los especialistas la pusieron en tubos de vidrio junto a ejemplares de la hiedra pothos normal, agregaron benceno o gas de cloroformo y durante 11 días examinaron el cambio de la concentración de cada contaminante.

Para las plantas no modificadas, la concentración de cualquiera de los dos gases no cambió con el tiempo, mientras que las que fueron rectificadas genéticamente el cloroformo se redujo en un 82 por ciento después de tres días, y era casi indetectable en la sexta jornada.

La concentración de benceno también disminuyó en los frascos de plantas modificadas, pero más lentamente: en el día ocho, la concentración de benceno había disminuido en aproximadamente un 75 por ciento.