Kofi Annan llama a la revolución energética de África

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Con excepción de Sudáfrica, que genera la mitad de la electricidad de la región, los 47 países de África subsahariana consumen menos electricidad que España. Crédito Ed MckennaIPSPor Kwame Buist

Los gobiernos de África deben iniciar una revolución energética para aumentar su productividad agrícola, mejorar la capacidad de adaptación al cambio climático y contribuir a la reducción a largo plazo de las contaminantes emisiones de dióxido de carbono.

Este es el mensaje de un nuevo informe del Panel para el Progreso de África, un comité integrado por 10 personalidades internacionales y presidido por el ex secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan (2001-2006), que trabaja por el desarrollo sostenible de ese continente.

El informe, “Poder, personas, planeta: Aprovechar la energía de África y las oportunidades climáticas”, aboga para que la generación de energía africana se multiplique por diez para que todos los africanos tengan acceso a la electricidad en 2030. Eso reduciría la pobreza y la desigualdad, impulsaría el crecimiento y aportaría un liderazgo en materia climática que escasea en el plano internacional.

El documento también insta a los gobiernos africanos, los inversores y las instituciones financieras internacionales a redoblar considerablemente su inversión en la energía con el fin de liberar el potencial que encierra África como superpotencia mundial del bajo consumo en dióxido de carbono.

“Rechazamos categóricamente la idea de que África tiene que elegir entre el crecimiento y el desarrollo con bajo consumo en carbono”, subrayó Annan, de nacionalidad ghanesa.

“África necesita utilizar todos sus activos de energía a corto plazo, al tiempo que construye los cimientos de una infraestructura competitiva, con bajo consumo en carbono”, añadió.

Más de 62 millones de habitantes de África subsahariana no tienen acceso a la electricidad, y el número va en aumento.

El informe señala que, con excepción de Sudáfrica, que genera la mitad de la electricidad de la región, los 47 países de África subsahariana consumen menos electricidad que España. Al habitante promedio de Tanzania le llevaría ocho años consumir tanta electricidad como el estadounidense promedio en un solo mes.

En el transcurso de un año, una persona en Gran Bretaña que hierva agua para llenar una tetera dos veces al día utiliza cinco veces más electricidad que la consumida por un etíope en el mismo lapso.

Se calcula que la escasez de electricidad reduce el crecimiento de la región entre dos y cuatro por ciento al año, lo que frena la creación de empleos y el combate a la pobreza.

La brecha en la generación energética existente entre África y otras regiones es cada vez mayor. Nigeria, por ejemplo, es una potencia exportadora de petróleo, pero 95 millones de sus 177 millones de habitantes dependen de la madera, el carbón y la paja para conseguir su energía.

El informe asegura que los hogares que viven con menos de 2,50 dólares al día gastan, colectivamente, 10.000 millones de dólares cada año en productos relacionados con la energía, como carbón, queroseno, velas y antorchas.

Los hogares más pobres de África gastan en iluminación alrededor de 10 dólares por kilovatio-hora (kwh), 20 veces más que los más ricos del continente. En comparación, el costo promedio de la electricidad en Estados Unidos es de 0,12 dólares por kwh y en Gran Bretaña de 0,15 dólares por kwh.

El informe exhorta a que los líderes africanos inicien una revolución energética que conecte a los desconectados y atienda la necesidad de electricidad de bajo costo y fiable de los consumidores, las empresas y los inversores.

En ese sentido, insta a los gobiernos africanos a:

  • Utilizar el gas natural de la región para exportar y atender la demanda nacional, a la vez que se aprovecha el gran potencial de energía renovable sin explotar de África.
  • Erradicar la corrupción, hacer que la gestión de las empresas de energía sea más transparente, fortalecer la normativa vigente y aumentar el gasto público en la infraestructura energética.
  • Canalizar los 21.000 millones de dólares empleados en subsidiar servicios públicos deficitarios y en el consumo de electricidad, que benefician principalmente a los ricos, a los subsidios destinados a la conexión y la inversión en energías renovables que brinden energía a los pobres.

El informe también pide reforzar la cooperación internacional para cerrar la brecha de financiación del sector energético africano, estimada en 55.000 millones de dólares anuales hasta 2030, que incluye 35.000 millones para la inversión en plantas, transmisión y distribución de la energía, y 20.000 millones por los costos del acceso universal.

Se considera necesario un fondo mundial que permita conectar a 600 millones más de africanos para 2030, y que impulse la inversión en el suministro de energía dentro y fuera de la red. Los donantes e instituciones financieras deben liberar la inversión privada mediante garantías de riesgo y la financiación de la mitigación.

Acabar con el “póquer de las negociaciones climáticas”

El informe también desafía a los gobiernos africanos y sus socios internacionales a aumentar el nivel de ambición de la decisiva COP 21, la anual Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se realizará en París en diciembre y que debe aprobar un nuevo tratado climático, universal y vinculante.

Con ese fin,  pide la reforma integral del sistema de financiamiento climático, actualmente fragmentado, ineficaz y con recursos insuficientes.

También exhorta al Grupo de los 20 países más ricos a fijar un calendario para la eliminación gradual de sus subsidios a los combustibles fósiles, con la prohibición de los subsidios a la prospección y producción para 2018.

“Muchos gobiernos de los países ricos nos dicen que quieren un acuerdo climático. Pero al mismo tiempo subsidian con miles de millones de dólares… de los contribuyentes el descubrimiento de nuevas reservas de carbón, petróleo y gas”, señaló Annan.

“Deberían sacar el carbono del mercado a través de los impuestos, no subsidiar una catástrofe climática”, destacó.

Annan dijo que “al especular y esperar a que otros actúen primero, algunos gobiernos están jugando al póquer con el planeta y la vida de las generaciones futuras. Este no es momento para la prevaricación, el interés de corto plazo y la ambición limitada, sino para el audaz liderazgo mundial y la acción decisiva”, subrayó.

“Países como Etiopía, Kenia, Ruanda y Sudáfrica se perfilan como principales candidatos en la transición mundial a la energía con bajo consumo de carbono”, aseguró.

En su criterio, concluyó, “África está bien posicionada para expandir la generación de energía necesaria para impulsar el crecimiento, darle energía a todos y desempeñar un papel de liderazgo en las negociaciones sobre el cambio climático”.

Editado por Phil Harris / Traducido por Álvaro Queiruga