Mauricio: Isla con el nombre de un príncipe holandés

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Ile MauricePor Roberto Correa Wilson

El príncipe Mauricio de Nassau quizás nunca imaginó que a una nación de Africa, ubicada a miles de kilómetros de su natal Holanda, se le daría su nombre y que este también quedaría para siempre como símbolo de una época con profundas ambiciones colonizadoras.

Cuando se repasa la historia de casi cinco siglos de sistema esclavista y explotación colonial en el continente africano, resalta que sólo un país tiene por nombre el de un personaje europeo y oficialmente se denomina Mauricio, de poco más de dos mil kilómetros cuadrados.

El príncipe Mauricio vivió entre 1567 y 1625, era el primogénito del príncipe de Orange, Guillermo I de Nassau, llamado por amigos y enemigos el Taciturno, quien combatió durante años para independizar a los Países Bajos de España y finalmente murió asesinado.

Fueron los marinos holandeses quienes pusieron al país, situado en el Océano Indico, a unos mil kilómetros al este de Madagascar, el nombre que actualmente tiene, en honor al príncipe, sucesor de Guillermo el Taciturno. Los holandeses llegaron a la isla con la escuadra de Van Warwyck el 17 de septiembre de 1598. UN BOSQUEJO HISTûRICO

La primera noticia que se tiene de Mauricio procede de los navegantes árabes en el siglo X. Se considera que el primer europeo que visitó la isla fue el portugués Domingo Fernández. Con posterioridad, el también navegante lusitano Pedro Mascarenhas arribó a la llamada «perla del Indico».

Los árabes primero y portugueses después, se establecieron en forma transitoria en el país, utilizándolo como simple etapa en sus viajes hacia empresas más ambiciosas. Era la época en que predominaba el interés por encontrar rutas más cortas para llegar a las Indias y con ese objetivo gobernantes portugueses financiaban esos proyectos.

ENFRENTAMIENTOS COLONIALISTAS

Los holandeses se sostuvieron en Mauricio poco más de un siglo. La

permanencia colonial de Holanda fue más duradera en las Antillas, incluso ciudadanos de esa nación participaron en la trata de esclavos hacia su colonia de América: Antillas Holandesas, frente a las costas de Venezuela.

Millones de africanos fueron llevados por los traficantes holandeses, ingleses, franceses, españoles, hacia las Antillas (Mayores y Menores), para venderlos a los dueños de plantaciones donde trabajaban en régimen de esclavitud.

Los franceses, por su parte, reclamaron la posesión de Mauricio y en 1715 expulsaron a los holandeses, que no pudieron contener la ofensiva de las fuerzas militares galas. Cesaba la dominación de Holanda y entraba en escena la hegemonía de París.

Las nuevas autoridades rebautizaron a Mauricio con el nombre de Isla de Francia (Ile de France). La administración estuvo hasta 1767 en manos de la Compañía Francesa de las Indias Occidentales y se convirtió en una colonia cuando el gobierno francés asumió directamente su control.

Mauricio figuró en la estrategia militar gala en el siglo XVIII. Sirvió de base naval durante el extenso período de las guerras napoleónicas. Pero en la centuria siguiente fue un punto de la confrontación entre las dos grandes potencias europeas que se disputaron la posesión de amplios territorios continentales: Gran Bretaña y Francia.

La ubicación geográfica de Mauricio la hacía más codiciada y tarde o temprano tenía que propiciar un enfrentamiento entre ambas metrópolis.

Los británicos lograron conquistarla en 1810, después de cruentas batallas. Gran Bretaña era la principal potencia militar y económica de ese siglo y sus armas fueron superiores a las de su oponente.

Francia sucumbió frente a los británicos, al igual que lo hicieron los holandeses en el siglo anterior ante los galos. La posesión británica fue confirmada por el Tratado de París de 1814.

Con la ocupación por Londres comenzó el desarrollo de la industria azucarera. Una numerosa inmigración llegó a la isla desde la India, colonia de Gran Bretaña, para trabajar en las plantaciones y, en general, en la industria azucarera, la más importante y casi única del país.

Como en todos los sistemas coloniales, los inmigrantes trabajaban en situación de semiesclavitud, carentes de derechos y sometidos a una brutal explotación. El colonialismo británico nunca se propuso diversificar la economía de Mauricio para procurar mejores condiciones de vida para la población.

La primera década del siglo XX vio a ese país recuperándose de una serie de epidemias (como la malaria), y la destrucción producida por los ciclones. Fue breve la prosperidad disfrutada durante el auge de los precios del azúcar luego de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

En realidad, los mejores precios experimentados en el mercado mundial por el azúcar favorecían a los propietarios de las fábricas y plantaciones. Los siervos no se beneficiaban de tan favorable coyuntura económica.

NUEVA ETAPA

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en la que miles de africanos combatieron junto a los ejércitos de las naciones vencedoras europeas, surgió en todo el continente un sentimiento nacionalista y anticolonialista.

Al regresar a sus países esos hombres debían enfrentar la opresión y esclavitud colonial de las mismas potencias que salieron triunfantes en la conflagración universal. Mauricio no fue la excepción.

Las organizaciones progresistas demandaron la independencia. La isla fue sacudida por protestas y disturbios. La represión ordenada desde Londres dejaba saldos de decenas de muertos y centenares de heridos entre la población, compuesta mayoritariamente por descendientes de los primeros inmigrantes indios.

Igualmente, se produjeron choques entre los partidarios de la independencia y los que deseaban mantener el estatus colonial, estos últimos encabezados por los grandes propietarios de las plantaciones de caña de azúcar.

Gran Bretaña aumentó sus fuerzas represivas con el envío de una compañía de 150 hombres y dos barcos de guerra.

Pero aunque lo intentara, Londres no podía impedir la libertad de Mauricio. Puso en funcionamiento un complejo procedimiento para concederle la independencia: cierta forma de autogobierno y otras dilaciones.

Las presiones de las organizaciones independentistas lograron el establecimiento por primera vez de un Consejo Legislativo sobre la base del sufragio universal.

Mauricio alcanzó la independencia de Gran Bretaña en 1968. Habían transcurrido 370 años desde que un grupo de marinos holandeses dio a la isla el nombre de su príncipe Mauricio de Nassau, hijo de Guillermo I, el Taciturno.