Los colores de África

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Por Angel Villa Hernández

En pleno siglo XXI hay quienes aún no han logrado superar indeseables barreras del color en el ámbito racial.

En el caso de África, los patrones estereotipados –vendidos inicialmente por los antiguos colonizadores–, fueron amplificados y superados por las multinacionales de la información. De ahí que esa zona de la geografía mundial suele reducirse desde distintos confines del mundo y por diversas razones, al color negro.

Aunque el negro es un color elemental, que en sentido recto pudiera asociarse al carácter madre de ese continente, su uso ha estado revestido en disímiles momentos de la historia de tintes discriminatorios.

Leemos con cierta frecuencia, las alusiones a África como ‘el continente negro’. Y si el afán por encasillar a África responde al color de la piel de la mayoría de sus habitantes, cabe preguntarse por qué se priva de color a Asia, América, Europa y Oceanía, que son llamados por sus nombres conocidos.

En otra visión de tal estereotipo, se puede apreciar que para muchos en el mundo resulta aún asombroso que una persona blanca, de origen árabe, indio o chino y hasta mestizo, se presente con orgullo como africana o africano.

África acogió el nacimiento de la especie humana y con ello hizo un aporte esencial al arcoíris que formamos todos los que vivimos en este planeta.

Luego, las luchas contra el colonialismo y por la independencia en África tuvieron colores diversos a partir de sus protagonistas y de las legítimas aspiraciones que perseguían. Hubo movimientos más radicales que otros o con variedad de éxito en sus propósitos, lo cual marcó tonalidades, gamas o matices.

Ho, los esfuerzos de los africanos por el desarrollo también son una acuarela que los une en su diversidad.

Aunque en África se aprecia aceptación por el color negro, en la paleta regional caben todos los colores, y de hecho lo están.

El conjunto de las 55 banderas de los Estados miembros de la Unión Africana da la vuelta a todo el círculo cromático, con preponderancia en el uso del rojo, verde y amarillo en ese orden, incluso repetidos en iguales proporciones en once países, aunque con algún elemento añadido que permite establecer las necesarias diferencias entre un estandarte nacional y otro.

Los africanos son bien conocidos por llevar con prestancia, estilo y desenfado, una amalgama de colores en su atuendo; se desinhiben con la música y el baile, en fin, a pesar de sus carencias, limitaciones y vicisitudes, piensan en un mañana mejor y por eso viven la vida a todo color.

Un proverbio africano nos invita a su adopción: ‘Si hay tormenta, habrá arcoíris’.