Libertad condicional para Eugene de Kock, líder de los escuadrones de la muerte del Apartheid

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Eugene De KockEl Gobierno sudafricano ha concedido este viernes la libertad condicional a Eugene de Kock, condenado en 1996 por el secuestro, tortura y asesinato de opositores al régimen del Apartheid cuando se encontraba al frente de la unidad de contrainsurgencia de la Policía, conocida como C1, y que operó como «escuadrón de la muerte» durante las décadas de los 80 y 90 en el país africano.

El ministro de Justicia de Sudáfrica, Michael Masutha, ha argumentado que la liberación de De Kock, apodado «El Mal Primigenio», responde «a una necesidad de reconciliación nacional». A lo largo de sus dos décadas en la cárcel, De Kock ha expresado su remordimiento por los crímenes cometidos y ha ayudado a la Policía a encontrar los restos mortales de algunas de las víctimas de su escuadrón.

Para no inflamar los ánimos, el Gobierno sudafricano no ha comunicado ni el lugar ni la fecha exacta de la liberación de De Kock, de carácter provisional y sobre la que el Ministerio de Justicia se pronunciará definitivamente dentro de un año, según informa la agencia oficial de noticias sudafricana SAPA.

Otro condenado por asesinato durante el Apartheid, el ex diputado Clive Derby-Lewis, ha visto denegada su petición de libertad por motivos médicos y seguirá cumpliendo su condena a cadena perpetua por su papel en el asesinato del líder del partido Comunista de Sudáfrica, Chris Hani, en 1993.

LA GRANJA DE LA MUERTE
Tras el Apartheid, De Kock conmocionó al país entero en 1997 y 1998 durante sus testimonios ante la Comisión de Verdad y Reconciliación, donde describió en detalle y de manera gráfica las torturas y ejecuciones perpetradas por su escuadrón C1 en la granja de Vlakplaas (a las afueras de Pretoria) que sirvió de cuartel general del grupo.

BIOGRAFÍA
De Kock, nacido en 1949, asumió el mando del C1 en 1985 de manos de su predecesor Dirk Coetzee y a lo largo de 10 años ejecutó una campaña de exterminio contra activistas contrarios al Apartheid.

En 1996, fue condenado primero a dos cadenas perpetuas consecutivas por el asesinato de los activistas Japie Kereng Maponya y los llamados Cinco de Nelspruit: Oscar Mxolisi Ntshota, Glenack Masilo Mama, Lawrence Jacey Nyelende, Khona Gabela y Tisetso Leballo. Después, recibió una sentencia adicional de 212 años de cárcel por crímenes contra la Humanidad repartidos en ochenta y nueve cargos, entre ellos seis por asesinato, así como secuestro y fraude.

A lo largo de su estancia en prisión, De Kock ha acusado a oficiales del Apartheid, entre ellos el presidente sudafricano Frederik de Klerk, de estar perfectamente al tanto de las actividades de su unidad. «De Klerk ordenó asesinatos políticos y sus manos están empapadas en sangre», llegó a declarar De Kock en una entrevista radiofónica en 2007.

Dos años después, y según los medios sudafricanos, De Kock recibió la visita del entonces presidente electo Jacob Zuma que le habría ofrecido reducir su condena a cambio de colaborar en la búsqueda de las víctimas de su unidad. El Gobierno, en ese momento, negó todos los contactos pero a partir de entoces De Kock comenzó a entablar conversación con los parientes de algunas de sus víctimas, algunos de los cuales llegaron incluso a perdonarle por sus actos.