La sociedad civil, llave para una región arabo-africana más sostenible

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Helmy AbuleishAnte el inmovilismo de las autoridades políticas, la sociedad civil debe liderar la lucha por hacer de Oriente Medio y África unas regiones más sostenibles, según proponen galardonados con el llamado «Nobel alternativo».

Reunidos durante tres días en El Cairo, once premiados con este reconocimiento por su trabajo por el desarrollo sostenible han debatido aspectos como la educación, la cultura, la justicia, la paz o los derechos humanos en la región.

«Existe la sensación de que los políticos no son los actores que van a propiciar el cambio en África -por la corrupción y otros problemas-, más bien son los que protegen la situación actual», señala Helmy Abuleish, director general de la iniciativa egipcia de desarrollo sostenible SEKEM, premiada en 2003.

Por ello, según Abuleish, «se debe dar más voz a la gente», que debe ser educada porque «nada cambiará hasta que la población sea consciente de los derechos de las futuras generaciones».

Y para dar esa voz que motive el cambio, según Guillaume Harushimana, del centro burundés de acogida Jeunes Kamenge -galardonado en 2002-, «la educación debe primar sobre el resto de los aspectos».

«De ella derivan la justicia, la igualdad de género, la protección del medio ambiente, la seguridad alimentaria o los derechos humanos», añade a Efe.

 Como apoyo al deseado empoderamiento de la sociedad civil, Harushimana también considera clave la intervención de los gobiernos, que deben «asumir su responsabilidad para salvaguardar los intereses de la población por encima de los privados».

Algo que, según él, está muy presente en África, donde las multinacionales no deberían apropiarse de los bienes de la población local.

En esta conferencia se ha insistido en la multidimensionalidad del concepto de desarrollo sostenible, que no sólo abarca el medioambiente, sino «también la cultura, la educación, los derechos humanos o la pobreza», afirma a Efe Kajsa Övergaard, gerente de la fundación Right Livelihood Award, que entrega estos premios.

El «Nobel alternativo» reconoce anualmente la labor de ciudadanos que trabajan en diversos campos precisamente con una perspectiva sostenible.

Esta conferencia regional de África y Oriente Medio, que hoy se clausura, es la segunda de este tipo que realiza la fundación, después de la organizada en 2013 en Bogotá, que aglutinó a los premiados de América Latina y el Caribe.

Harushimana resalta de ellas la importancia del fomento del compromiso y el trabajo en red de la sociedad civil para llegar a resultados concretos.

Se trata de dos ejemplos de cooperación Sur-Sur en la sociedad civil, más allá de la llevada a cabo por los gobiernos.

«La cooperación Norte-Sur siempre tiene esa tendencia de que el Norte provee al Sur de tecnología, financiación o recursos humanos, en forma de ayuda», sostiene Abuleish.

Sin embargo, «la cooperación Sur-Sur es más igualitaria entre los socios, ya que todos están en situaciones difíciles, lo que permite aprender unos de otros, de igual a igual», añade.

Por su parte, Harushimana destaca que el Sur siempre ha olvidado que puede encontrar por si mismo las soluciones a los problemas que le afectan, aunque también necesitará la asistencia del Norte como ayuda complementaria.

Una ayuda que en el caso de la fundación Right Livelihood Award llega a través de los propios galardonados y sus intercambios de experiencias y apoyos en este tipo de conferencias, que crean una interconexión entre ellos.

El poder de las redes ciudadanas quedó demostrado, según Abuleish, en el Egipto de 2011, donde «fue la sociedad civil la que despertó al país» y sentó un precedente, en alusión a la revolución que acabó con el expresidenteHosni Mubarak.

«Los ciudadanos egipcios han contribuido a esbozar el futuro de Egipto y eso ya nunca cambiará, no hay marcha atrás», remacha.