El Supremo de Kenia mantiene la prohibición al estreno de ‘Rafiki’, que aborda una relación amorosa entre dos lesbianas

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El Tribunal Supremo de Kenia ha confirmado este miércoles la prohibición de estreno de la aclamada película ‘Rafiki’, que cuenta la historia de dos adolescentes lesbianas, una decisión que ha sido descrita por su directora, Wanuri Kahiu, como «un golpe triste a la libertad de expresión».

‘Rafiki’, que significa «amigo» en suahili, se estrenó en 2018 en Cannes, convirtiéndose en la primera película keniana en exhibirse en el prestigioso festival, pero fue prohibida en Kenia porque se consideró que promovía la homosexualidad, un delito penal en el país en virtud de una ley de la era colonial.

El juez del Supremo James Makau ha afirmado que «la demandante no ha logrado demostrar el caso, que no tiene mérito», según ha informado la emisora keniana Capital FM.

Así, ha indicado que la libertad de expresión «no es absoluta» y ha resaltado que la prohibición a la película no violó la libertad artística de la directora, sino que «protegió a la sociedad de una descomposición moral».

«Los tribunales no han fallado hoy a nuestro favor. Un golpe triste a la libertad de expresión en Kenia, pero creemos en nuestra Constitución y nos satisface tener derecho a defenderla. Apelaremos. La lucha continúa», ha dicho Kahiu a través de su cuenta en la red social Twitter.

Asimismo, ha lamentado que «desde hace más de 50 años, las leyes retrógradas han suprimido la expresión artística, criminalizado el arte y a los artistas y provocado que Kenia pierda a algunas de sus mejores mentes y talentos».

«Las leyes desfasadas, como en este caso el Acta de Películas y Actuaciones, han sido utilizadas para limitar la creación, exhibición y licencia de películas y obras teatrales en Kenia», ha denunciado la directora.

Kahiu ha subrayado que «las leyes draconianas no sólo limitan los derechos de las personas creativas para ejercer su derecho a la libertad de expresión, que incluye la de creatividad artística, sino que son inconsistentes con los valores que se busca apoyar como nación a través de la Constitución».

LA KFCB APLAUDE EL FALLO

Por su parte, el presidente del Comité de Clasificación de Películas de Kenia (KFCB), Ezekiel Mutua, ha aplaudido el fallo y ha recalcado que la película «tenía la clara intención de legitimar el lesbianismo, en contra del artículo 45 de la Constitución de Kenia».

«Soy afortunado por haber estado al frente de la KFCB en un momento en el que tuvimos que tomar estas difíciles decisiones en defensa de los valores familiares de Kenia», ha dicho, antes de agregar que «la familia es una unidad básica en la sociedad y deriva de un matrimonio, que es una unión entre dos personas de género opuesto».

«No hay desarrollo sostenible sin familias estables y reproducción para tener hijos. El futuro depende de las poblaciones sanas», ha manifestado Mutua, quien ha manifestado que «da igual los premios que ganara la película o a cuántos homosexuales les gustara».

Así, ha manifestado que «el hecho sigue siendo que la homosexualidad es ilegal en Kenia y que el contenido de este objeto era normalizar o glorificar este acto». «Fuimos contra la opinión popular y dijimos no al contenido homosexual», ha recalcado.

«Se nos tildó de homófobos y se nos dejó en el ostracismo nacional e internacional, pero seguimos en pie por los valores familiares y lo que creemos que son los intereses de Kenia. La familia es la unidad básica de la sociedad», ha zanjado.

La KFCB ha manifestado además que la película «no debe ser distribuida, exhibida o emitida en ninguna parte de la República de Kenia», antes de hacer hincapié en que ‘Rafiki’ «viola el artículo 45 de la Constitución, que define el matrimonio como una unión entre personas de sexo opuesto».

KENIA RECHAZÓ LA DESPENALIZACIÓN

El Tribunal Supremo de Kenia rechazó en mayo de 2019 despenalizar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, descartando así la petición que habían hecho en ese sentido tres organizaciones de defensa de los derechos de la comunidad LGTBI.

El asunto había llegado al Supremo después de un largo recorrido por tribunales inferiores que comenzó en 2016 para conseguir que dichos preceptos del Código Penal, que data de la era colonial, fueran declarados inconstitucionales.

En respuesta, la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se declaró «decepcionada» porque «criminalizar actos que conciernen a ciertos individuos basándose en quiénes son y a quién aman es inherentemente discriminatorio».

En Kenia, las relaciones homosexuales están penadas con hasta 14 años de cárcel. La ley abarca específicamente a los hombres, si bien los activistas denuncian que todos los LGBTI se ven afectados en la práctica por la aplicación de la legislación.

La homosexualidad es un tabú en la mayoría de los países de África e ilegal en más de 30 de ellos. Los gays, lesbianas y bisexuales de estos países se enfrentan a violencia, pérdida de trabajos y condenas a prisión si declaran abiertamente su condición sexual.

El presidente keniano, Uhuru Kenyatta, se ha mostrado ambiguo en lo tocante a los derechos de la comunidad LGTBI. Ha defendido que «no son un tema» de Derechos Humanos, sino relativo a «nuestra cultura», aunque también ha dicho que no quiere una «caza de brujas».