El último superviviente de los cistercienses de Tibhirine

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cistercienses de TibhirineTiene 90 años, se llama Jean Pierre Schumacher, y, de los dos cistercienses que sobrevivieron a la matanza de 1996 en el monasterio de Tibhirine -en el Atlas argelino- es el único que sigue vivo: reside junto con otros cinco religiosos en un monasterio de la ciudad marroquí de Midelt.

«Este es un país muy variado: la montaña, las llanuras, el mar, los ríos… Lo primero que nota la gente de fuera es la acogida de los marroquíes, y no hay ningún problema por tener una religión distinta: nos aceptan como hermanos», explica el padre Jean Pierre en el monasterio de Nuestra Señora del Atlas, en Midelt, una ciudad de unos 35.000 habitantes ubicada entre el Medio y el Alto Atlas.

Hasta allí fueron a visitarle los 110 jóvenes expedicionarios de España Rumbo al Sur, de viaje por Marruecos hasta el próximo 8 de agosto, quienes, sentados en el suelo del patio del monasterio, charlaron alrededor de una hora con el anciano Jean Pierre.

El religioso habla tan despacio como camina, muestra interés por las experiencias de los otros -como si el entrevistador fuese él- y responde con tal detalle y extensión a las preguntas de los chavales que a veces el responsable del grupo le tiene que interrumpir para poder pasar a otro tema.

Han transcurrido casi 20 años desde que Jean Pierre y otro religioso ya fallecido lograron esconderse cuando, en el contexto de la Guerra Civil argelina, un grupo armado accedió al monasterio de Tibhirine y secuestró a siete de sus compañeros, que murieron asesinados dos meses después.

«Sabíamos que era muy peligroso permanecer en Argelia, que podía suceder algo en cualquier momento y hubo un debate en la comunidad porque los más jóvenes querían marcharse, pero al final entendieron que la vocación supone entregar la vida a Dios y nos quedamos», rememora Jean Pierre.

Cuando los jóvenes españoles le preguntan sobre lo sucedido, Jean Pierre les menciona la película «De dioses y hombres» (2010), que narra los tres últimos años de vida de los monjes franceses en Argelia: «La he visto tres veces pero la vería más; es como un icono, y los actores retratan bien cómo vivimos pese a que ellos no son practicantes».

 

A sus 90 años, Jean Pierre imagina el perdón como «una mariposa frágil que, con el batir de sus alas, puede provocar una reacción en el otro extremo delmundo«. «Es importante saber perdonar en todos los ámbitos de la vida», reflexiona el religioso.

Y asegura a Efe que él encontró la fuerza para perdonar en el testamento de uno de los religiosos de su comunidad: «Cristian preveía que iban a matarle y en su corazón pidió a Dios que, cuando entrase en el paraíso, quería encontrarse con ese hombre que habría de matarle un día».

El religioso habita «tranquilo» en Marruecos, donde convive con los habitantes del municipio desde el amor y el respeto, que le ha llevado a él y al resto de monjes a ayunar durante las horas de sol en los días de Ramadán.

A su lado, para traducir del francés al español, está siempre José Luis, un religioso valenciano que se ofreció voluntario para integrarse en la comunidad de Nuestra Señora del Atlas en cuanto supo que la matanza ponía en riesgo la pervivencia de la comunidad, aunque solamente hace siete años que logró que le destinasen allí.

«Es una maravilla convivir con Jean Pierre y aprender de sus experiencias», comenta José Luis, quien explica que la vida de la comunidad religiosa es similar a la que hacía antes en Soria si bien para él es mucho más interesante convivir con los musulmanes -a quienes se une en fiestas, ceremonias o rezos- que, según dice, sólo les piden una cosa: que sean buenos cristianos.

Por Lourdes Velasco.