El falso profeta africano que cura el cáncer y el sida con un pesticida

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lethebo-rabalangoLethebo Rabalango es un joven sudafricano que se ha autoproclamado profeta. El pastor asegura a los miembros de su congregación que el pesticida ‘Doom’, usado para acabar con las hormigas, las cucarachas y el resto de insectos corrientes, cura también las dolencias del cuerpo, incluso ayuda a superar enfermedades como el cáncer o el VIH.

Rabalango ofrece sermones para la orden religiosa Mount Zoin General Assembly (MZGA). Varias imágenes de las misas, en las que se lleva a cabo este extraño rito de sanación, se han publicado en los últimos días sin ningún tipo de censura en sus páginas de Facebook, lo que ha hecho que las mismas circulen como la pólvora tanto por los medios locales como por la red.

prophetDecenas de feligreses enseñan sus heridas para que este polémico ‘profeta’ les rocíe de pesticida. La orden religiosa cuelga una fotografía del antes, del durante y del después de rito. Junto al documento gráfico, una explicación sobre la dolencia o enfermedad de la persona en concreto. Como es el caso de Maggie Maluleka: “El profeta me roció con ‘Doom’ y desde entonces mi oído se ha curado y tampoco siento ningún dolor de vientre”.

El falso profeta, que asegura que lo es desde que estaba en el vientre de su madre, defiende su práctica alegando que “nada puede hacer daño a la gente si tienen en su interior el espíritu santo”, según recoge el diario El Mundo. Además, argumenta que usa un pesticida para curar, pero que da igual el producto, podría sanar también con “flores o con petróleo”.

Muerte de una de sus feligresas

Lethebo Rabalango ya saltó a los medios en agosto de este año cuando provocó la muerte de una joven feligresa durante uno de sus sermones. El ‘pastor’ organizó una noche de culto en una iglesia de Sudáfrica en la que trató de demostrar el poder de Dios, afirmando que si Jesús pudo caminar sobre las aguas, él también podría hacer algo gracias a la fe.

En ese momento, llamó a una mujer joven del grupo de parroquianos y le pidió que se tumbara en el suelo para ponerle sobre el pecho un gran altavoz. Después se subió encima durante cinco minutos. Cuando le quitó el altavoz, la mujer se había desmayado. Más tarde se supo que la parroquiana murió a causa de lesiones en sus pulmones. El pastor culpó a la mujer y la acusó de falta de fe, lo que el provocó la muerte.