El caso de dos niños esclavizados reaviva el debate en Mauritania

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La Comisión Africana de Expertos en los Derechos y el Bienestar de los Niños, un órgano de la Unión Africana (UA), ha reclamado este viernes a Mauritania mayor contundencia contra la esclavitud a raíz del caso de dos hermanos que fueron esclavizados siendo niños por toda una familia.

Las ONG Minority Rights Group International y SOS-Esclaves denunciaron el 15 de diciembre de 2015 ante la Comisión Africana el caso de Siad y Yarg, dos niños que desde bien pequeños se convirtieron en esclavos de la familia El Hassine, para la que cuidaban el ganado y la casa y hacían recados los siete días de la semana sin retribución, sin derecho a tiempo libre y sin acceso a la educación.

«Ni siquiera eran llamados por sus nombres dentro de la propia familia El Hassine, que se refería a ellos directamente como ‘esclavos'», ha indicado la Comisión Africana. Comían «sobras» y tenían que dormir en una especie de tienda de campaña, cuando no con los animales, ha precisado.

Los tribunales mauritanos condenaron al cabeza de familia, Ahmed Ould El Hassine, a dos años de cárcel, pero los otros miembros de la familia solo recibieron una pena suspendida de dos años de cárcel, lo que quiere decir que no se ejecutará a no ser que reincidan.

Indignadas por este fallo, las ONG denunciaron a Mauritania ante la Comisión Africana alegando que habían violado varios artículos de la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar de los Niños. La organización regional ha dado la razón a dichas ONG y ha determinado que la República Islámica ha violado este tratado internacional.

Los expertos africanos han solicitado al Gobierno mauritano que «garantice que todos los miembros de la familia El Hassine son procesados por esclavizar a Said y Yarg y por la violación de sus derechos (…) y que les proteja frente a la tortura y otros abusos» con sentencias «acordes» a la entidad de los crímenes cometidos.

Asimismo, ha pedido a las autoridades mauritanas que presten mayor atención a la esclavitud y otras prácticas similares y hagan de su erradicación una prioridad de sus políticas, destinando para ello el presupuesto y los recursos humanos suficientes.

«Este veredicto pone un montón de presión sobre Mauritania para que se tome en serio la esclavitud», ha dicho Jakub Sobik, portavoz de Anti-Slavery International, en declaraciones recogidas por Thomson Reuters Foundation.

Mauritania ha sido el último país del mundo en abolir la esclavitud. Lo hizo en 1981 pero todavía tiene uno de los índices más altos de trabajo forzado, con uno de cada cien habitantes sometido a estas prácticas, según el Global Slavery Index de 2016.

Las autoridades mauritanas aprobaron en 2015 una ley antiesclavitud que duplicaba la pena hasta los 20 años de cárcel, aunque casi no han llegado casos a los tribunales y los que lo han hecho se han solventado con castigos mucho menores, como el de la familia El Hassine.

«El problema es que hay una ley que criminaliza la esclavitud pero no se respeta», ha lamentado Lucy Claridge, directora legal de Minority Rights Group International. Claridge ha confiado en que las dos cumbres de la UA que Mauritania acogerá este año sirvan para aumentar la presión en este sentido.