El alto precio que pagan mujeres y cada vez más hombres en Camerún por una piel más clara

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En el África subsahariana blanquearse la piel es una práctica habitual desde hace años, sobre todo entre mujeres. Por imitación de ídolos o por querer tener un mayor estatus, cada vez más personas, incluidos hombres, comprometen su salud e incluso su identidad para acercarse al ideal de piel blanca que tienen tan presente.

En una sociedad profundamente influenciada por la idealización de la raza blanca, encontrar trabajo o pareja a veces resulta más fácil si se tiene un tono de piel más claro, así que cada vez más personas se suman a esta peligrosa práctica.

Algo que resulta sorprendente es que, entre quienes desean decolorarse la tez, se empieza a observar un mayor número de hombres. Séverin es director de una agencia turística en Douala, Camerún, y empezó hace años a usar productos para adquirir un tono de piel más claro:

«Siempre he querido tener la piel más clara. Lo encuentro más presentable y limpio. Una vez cada dos meses compro productos cosméticos. No hago esto para imitar a las mujeres, sino que es una decisión personal», comenta a Sputnik Séverin.

Este camerunés no es el único: Karest es la encargada de una tienda de perfumería en la misma ciudad, y comenta que se sorprendió cuando más y más hombres empezaron a interesarse por sus productos de blanqueamiento.

«La primera vez que un hombre se puso en contacto conmigo [para comprar estos productos], me explicó que los productos eran para su esposa. Pero al final entendí que eran para su propio consumo. Lo confesó en compras posteriores, cuando dijo que veía cambios y que los productos eran efectivos. Cada semana recibo al menos cinco encargos de hombres», dice Karest.

¿Qué fin persiguen los hombres y mujeres que practican el blanqueamiento de piel?

En muchos casos, querer decolorarse la tez responde a un deseo de imitar a algunos ídolos. El propio Séverin comenta que «soy fan de algunos artistas congoleños que tienen la piel clara. La piel de muchas de las personas a las que admiro se ha tornado más clara con el tiempo. Y, dado que quiero parecerme a algunos de ellos, intento ser como ellos y utilizo productos de blanqueamiento de piel».

¿Y por qué esos ídolos deciden blanquear su tez? Todo es una cuestión de estatus. El psicosociólogo Maurice Somo explica que en la base de esta nociva práctica está el «prestigio» que le da a uno en África ser blanco o tener la piel clara.

Esto se vuelve más comprensible teniendo en cuenta que estos productos son caros, y en una sociedad más pobre, mostrar que se tienen los medios para adquirir cremas y soluciones como estas da un estatus que muchos desean.

«En el África Subsahariana la piel clara se considera muy cercana al ideal blanco. Los mestizos gozan de una gran popularidad, por cierto. Una piel clara también demuestra una posición económica que permite dar a la piel el tono deseado. En definitiva, la motivación principal es un complejo de inferioridad que afecta al color natural de la piel», comenta el experto.

¿Qué consecuencias tiene esta práctica?

Los efectos más notables son los físicos. Las cremas de decoloración de piel contienen agentes blanqueadores como la hidroquinona o los corticosteroides, que, en cantidades superiores a las recomendadas, pueden ser perjudiciales. Esto es un problema en países como Camerún, donde es común la falsificación de medicamentos y la comercialización de productos que no han superado controles de calidad.

Los efectos que provocan estos productos son tan agresivos que incluso hay otras cremas especiales que muchas personas compran para mitigar el sufrimiento al que exponen a su piel al blanquearla. Por todo esto, Camerún lanza campañas para concienciar a las personas del peligro que supone continuar con esta práctica a largo plazo, pero, por ahora, no están teniendo un gran éxito.

Más allá de los graves problemas de salud, que no se deben obviar, blanquearse la piel supone una renuncia a la identidad propia. Una parte importante de esta sociedad se avergüenza de su propio color, y eso es un problema a gran escala y estructural que debe hacer saltar las alarmas.