COP17 en Sudáfrica: la hora de la biodiversidad

0
149

cop17-citesPor: Deisy Francis Mexidor

Delegados de más de 180 países viajaron a la ciudad sudafricana de Johannesburgo desde el 24 de septiembre al 5 de octubre para marcar las pautas del trasiego de animales y plantas silvestres en el planeta.

Los problemas que se debaten en la 17Conferencia de las Partes de la Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) son reales.

No se trata de asuntos que solo podrían interesar a la comunidad científica, ecologistas o expertos, pues las decisiones de la Cites afectan a economías nacionales, al crimen organizado…, advierten reportes en medios digitales.

Es la primera vez en 16 años que se celebra en África la Conferencia de las Partes (la actual conocida como COP17) de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

El encuentro ocurre en medio de una creciente preocupación internacional acerca de la sostenibilidad de tales recursos vivientes de la naturaleza y podría determinar la forma en que se abordarán cuestiones como la caza furtiva y el comercio ilegal desde una perspectiva global.

Una de las polémicas en Cites está en torno a la compraventa del cuerno de rinoceronte. Por ejemplo, Swazilandia trajo la propuesta de eliminar el veto al comercio internacional de cuerno de rinoceronte, vigente desde 1977, con lo cual se presume disminuiría la demanda ilegal.

Otro caso que genera fuertes debates es la solicitud de Zimbabwe y Namibia de legalizar el mercado de marfil con similares objetivos a los del cuerno de rinoceronte.

Estadísticas oficiales reflejan que entre 2007 y 2015, las poblaciones de elefante africano se redujeron en un tercio, principalmente a causa del comercio de marfil.

Al menos 62 iniciativas para cambiar los controles comerciales que afectan a unas 500 especies, entre ellas al elefante africano, el rinoceronte blanco, león, pumas y armadillos se colocaron sobre la mesa de discusión en la COP17.

Durante la inauguración del evento el sábado 24 de septiembre, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, advirtió sobre la necesidad de tomar medidas respecto a un asunto que no admite dilaciones.

El mandatario dijo a los delegados ‘se encuentran aquí porque sus países están de acuerdo en que el comercio internacional legal de vida silvestre, en particular en las especies en peligro de extinción, requiere una regulación, supervisión, ejecución y colaboración internacional’.

Sudáfrica fue uno de los primeros signatarios de la Cites en 1975 y en la nueva etapa que vive el país desde 1994 sigue desempeñando un papel activo en la implementación y aplicación de este instrumento.

Además, es la nación más más mega-biodiversa del mundo, después de Brasil e Indonesia, pues pese a ocupar solo el 2 por ciento de la superficie terrestre global, es el hogar de casi el 10 por ciento de las especies vegetales y el siete por ciento de la de reptiles, aves y mamíferos del globo.

PODEROSA HERRAMIENTA

Con 183 Partes firmantes, la Cites -que fue firmada en Washington DC el 3 de marzo de 1973 y entró en vigor el 1 de julio 1975-, sigue siendo una de las herramientas más poderosas del mundo para la conservación de la biodiversidad.

Se estima que regula el comercio internacional de más de 35 mil especies de plantas y animales sin poner en peligro su supervivencia.

Según el secretario general de Cites, John E. Scanlon, en la reunión las Partes revisan las medidas adoptadas en los últimos tres años, para dibujar un mapa de lo que aún queda por hacer en el objetivo de poner fin a la oleada de comercio ilegal e insostenible de vida silvestre.

Miles de variedades se mercantilizan internacionalmente para distintos usos, así que el sistema de permisos de la organización busca asegurar sobre todo la sostenibilidad.

Pero ya la Cites decretó la prohibición total del comercio internacional del pangolín y del mono de Gibraltar, incluidos la relación de las especies más amenazadas.

El pangolín es el mamífero con el que más se trafica en todo el mundo, de acuerdo con datos de organizaciones ecologistas. Se dice que sus escamas,carne y piel alcanzan elevadísimos precios en el mercado negro, sobre todo el asiático.

De ahí que la alta demanda asiática ha puesto al borde de la extinción a las poblaciones de pangolín en ese continente y provocó que los compradores centren su mirada sobre esos animales africanos.

En cuanto al mono de Gibraltar, la población de este primate ha disminuido en los últimos 30 años de unos 23 mil a la cifra de seis mil 500 a nueve mil 100 ejemplares.

La COP 17, tuvo por sede el Centro Internacional de Convenciones del distrito financiero de Sandton, en Johannesburgo, y para quienes aquí se dieron cita esta es la mayor reunión de su tipoen 43 años de historia.