África sufre hambre mientras sus tierras son cultivadas para exportar alimentos

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tierras son cultivadasSequías, guerras, epidemias, pobreza y expulsión de residentes siguen empujando a grandes comunidades de África hacia lo más profundo del abismo de la hambruna, esto, a pesar de que el continente negro tiene 75 millones de hectáreas de tierra apta para cultivos de alimentos, pero que no son aprovechadas por lugareños y que por un dólar al año son arrendadas por los gobiernos a empresas internacionales que ven a esta parte del planeta como una nueva mina de oro.

Reportes del Banco Mundial (BM) y de Naciones Unidas (ONU) indican que propietarios de grandes extensiones de tierra cultivable en el continente negro, prefieren guardar silencio y no aprovechar esos terrenos, por temor a que sus propios gobiernos, influenciados por el interés de compañías internacionales, las expropien para arrendarlas al mejor postor sin recibir nada a cambio, y peor aún, que podrían ser obligados a dejar sus hogares para sumarse a la gigantesca lista de desplazados en el continente.

De acuerdo con el observatorio británico independiente de control de la tierra Land Matrix Partnership, y Organizaciones No Gubernamentales (ONG), desde 1999 empresas internacionales han buscado zonas fértiles para sembrar en países del Tercer Mundo, y encontraron una ganga en naciones africanas, donde la pobreza, la necesidad de dinero, empleos y gobiernos corruptos son un cheque al portador.

RENTA. Fue a partir de 2005 que empresas multimillonarias extranjeras comenzaron a abrir camino a la fiebre del aprovechamiento de la tierra en África, al rentar por un dólar al año media hectárea de tierra, para al final de la cosecha exportar a sus países lo obtenido sin dejar nada para los reales propietarios.

De acuerdo con la ONU y el BM, en el planeta hay 200 millones de hectáreas de tierra cultivable, la mitad de este terreno se encuentra en el continente negro, donde según los reportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sólo se aprovecha el 25 por ciento, quedando 75 millones de hectáreas sin utilizar para la producción agrícola.

Escasez de alimentos y disturbios en 28 países en el 2008, disminución de los suministros de agua, cambio climático y un inmenso aumento de la población se combinaron para hacer que los terrenos en África fueran más atractivos.

Una investigación del periódico británico Observer y difundido en el portal www.informationclearinghouse.info, revela que en Etiopía, uno de los países más hambrientos del mundo en el que más de 13 millones de personas están al borde de la muerte por hambruna, paradójicamente, su gobierno mantiene en oferta 3 millones de hectáreas de su tierra más fértil a países ricos y a hombres multimillonarios.

PRODUCCIÓN. Mientras en naciones del África subsahariana empresas extranjeras aprovechan las tierras para siembra y producción de alimentos, lo que envían posteriormente a sus países o al extranjero para venta, la mayoría de la población local no tiene acceso a esos productos, por lo que para subsistir necesitan de la asistencia humanitaria mundial para apaciguar el hambre.

Según el reporte, tan sólo en la región de Awassa, mil hectáreas de tierra utilizadas como invernaderos se han arrendado por 99 años al empresario saudita, Mohammed al-Amoudi, uno de los 50 hombres más ricos del planeta. Su compañía Saudi Star, planea gastar hasta 2 mil millones de dólares comprando y cultivando en Etiopía trigo, arroz, vegetales y flores para después exportarlo a su país.

De acuerdo con medios locales, las tierras cultivadas por el empresario saudita son regadas con agua que se extrae del rio Alwero sin pagar un solo centavo, lo que aumenta la situación de escasez para los habitantes locales, que enfrentan no sólo la falta de alimentos sino ahora también la disminución del líquido.

Esta fiebre de cultivo en África también ha atraído la presencia de hombres adinerados y empresas del Reino Unido, Estados Unidos, Rusia, India, Corea del Sur y Egipto, entre otras, que buscan áreas agrícolas sin utilizar a precios cómodos para su renta o venta.

A mediados del 2007 firmas británicas obtuvieron los permisos para cultivo y producción de flores y vegetales en Angola, Etiopía, Mozambique, Nigeria y Tanzania para cultivar flores y vegetales, los que ahora venden en Reino Unido y en países europeos.

En tanto, empresas de India, con apoyo financiero del gobierno arrendaron miles de hectáreas en Etiopía, Kenia, Madagascar, Senegal y Mozambique para cultivo de arroz, caña de azúcar, maíz y lentejas para exportarlo a los mercados de su país.

COMBUSTIBLES. En Tanzania, según la prensa local, miles de agricultores que cultivan arroz y maíz fueron expulsados de sus tierras para que el gobierno negociara con empresas internacionales la instalación de plantaciones para la elaboración de biocombustibles.

Casos similares ocurren en Zambia, Togo, Ghana, Senegal, Malí, Costa de Marfil y Níger, donde las respectivas autoridades han realizado jugosos negocios con compañías occidentales para el cultivo de jatrofa, un arbusto con propiedades medicinales que es utilizada para la elaboración de combustibles.

En la mayoría de los países africanos el propietario de las tierras es el mismo gobierno, que no suele reconocer el derecho tradicional que podría otorgar la propiedad de las tierras a las comunidades que llevan viviendo en ellas y trabajándolas durante generaciones.

Por su parte, en muchos de los gobiernos del África subsahariana, donde la democracia es un mito y las leyes son ignoradas, las consecuencias para el medio ambiente y la propiedad de la tierra de la comunidad local, contribuyen al especial interés que representa el negocio de las tierras cultivables con empresas extranjeras.

Organizaciones No Gubernamentales señalan que incluso, grupos terroristas que actúan en varias naciones africanas al parecer cometen sus ilícitos contra determinadas comunidades para expulsarlos de sus tierras, mismas que posteriormente podrían ser aprovechadas para ser arrendadas para cultivos o para la explotación petrolera.