Botswana: Los Bosquimanos reclaman sus derechos

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BosquimanosPor Roberto Correa Wilson

El pueblo bosquimano, que habita en Botswana, es una de las etnias más ricas en historia junto con los pigmeos del Africa Central y son los dos grupos más antiguos del continente.

Los pigmeos o negritillos que viven en la República del Congo, Burundi, Rwanda y la República Democrática del Congo son ejemplos de supervivencia prehistórica en la región.

En Botswana habitan más de 45 mil basarawa o bosquimanos, del africans toschjesman, que significa «hombre del bosque». Es un pueblo de pequeña estatura y el color de su piel es de un castaño oscuro. Su lengua está caracterizada por incorporar sonidos de chasquido o cliqueos.

Conocido también con los nombres san o khoisan tiene su asiento en el Kalahari, el desierto más meridional de África, aunque no es propiamente un desierto ya que está cubierto de hierbas y arbustos, pero no hay curso de agua importante en su superficie, con la única excepción del débil río Boteti.

Esa característica lo convierte en una tierra no apta para la agricultura o la ganadería y le ha valido el sobrenombre de «tierra de la sed».

Según los especialistas en ese territorio habitan los bosquimanos desde hace por lo menos 20 mil años, siendo las colinas de Tsodelo con sus más de tres mil 500 pinturas rupestres la mejor prueba de ello.

Debido a las peculiaridades de su hábitat, al igual que los pigmeos, ese grupo étnico se ha dedicado a la caza y la recolección, actividades de las que ha dependido su supervivencia alimentaria durante siglos.

En 1950 cuando Botswana bajo el nombre de Bechuanalandia aún era un Protectorado de la Corona Británica, las autoridades coloniales establecieron una reserva en el Kalahari donde los bosquimanos podían cazar y recolectar.

Pero el colonialismo británico cuyo objetivo en África fue extraer de sus colonias las mayores riquezas, no mejoró las condiciones de vida de los bosquimanos en la reserva. Al igual que el resto de la población de la entonces Bechuanalandia carecían de atención las áreas sociales o laborales.

De esa forma transcurrió la existencia de los bosquimanos durante la etapa colonial con ausencia de enfrentamientos étnicos internos o de otra naturaleza, respetuosos de sus creencias animistas y de sus
autoridades autóctonas.

El folklore bosquimano es muy rico, y presenta explicaciones sobrenaturales, orquestado por Nómida, el bueno y Gorwan, el embajador malicioso. Los misioneros cristianos desde principios del siglo XIX
intentaron eliminar la totalidad de sus prácticas y costumbres tradicionales.

DE BECHUANALANDIA A POTSWANA

En 1877 los británicos asentados en su colonia de El Cabo se anexaron la provincia de Transvaal que estaba en poder de los boers, de origen holandés, dando lugar a la primera guerra anglo-boers.

Después de un acuerdo entre británicos y boers, Gran Bretaña devolvió parte del territorio que ocupaban los últimos, pero ante los abusos que cometían los descendientes holandeses, la población nativa buscó protección de los británicos.

Esa solicitud fue aprovechada por Gran Bretaña para imponer sus condiciones a la población autóctona del país, y entre otras disposiciones estableció el Protectorado de Bechuanalandia. Sin contar los años en que Londres cedió el control a la South Africa Company de Cécil Rhodes, dominó a esa nación hasta 1966.

El nacionalismo se había desarrollado ampliamente durante los años cincuenta y sesenta. En 1960 se formó el Partido del Pueblo de Bechuanalandia cuyo objetivo se centraba en la independencia.

En 1965 Seretse Khama fue elegido presidente y el país obtuvo la independencia como República de Botswana, al cambiar el nombre colonialista de Bechuanalandia. Fue en 1966.

La capital hasta 1965 fue Mafeking que estaba fuera de Bechuanalandia, en lo que es hoy una provincia de Sudáfrica, una componenda colonial. La nueva capital está dentro del territorio de Botswana y se denomina Gaborones.

DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA

La aparición de diamantes en la reserva complicó la existencia de estos cazadores tradicionales que son los primeros habitantes en la historia de Botswana.

Las autoridades demandaron a la población bosquimana alegando que agotaban los recursos y la fauna de la reserva y le pidieron el reasentamiento voluntario en sitios designados fuera de la reserva.

Entre mil y dos mil fueron desahuciados y obligados a vivir en cuatro campamentos, donde las autoridades prometieron llevar el desarrollo a los residentes.

Sin embargo, tras verse obligados a abandonar la reserva se sentían más incómodos en los campamentos donde la caza no se practicaba y no había oportunidades laborales.

En un conmovedor proceso jurídico conducido por centenares de miembros del pueblo bosquimano contra el gobierno, se dio finalmente a ese grupo étnico el derecho a regresar a las tierras de las que fue sacado y a practicar sus labores de caza y recolección.

Uno de los jueces afirmó que el rechazo a permitir al pueblo bosquimano llevar a cabo sus labores de caza equivalía a condenar a los residentes de la reserva del Kalahari a morir de hambre.

Uno de los dirigentes bosquimanos declaró: Hoy es el día más feliz para nosotros. Hemos llorado durante mucho tiempo, pero hoy lloramos de felicidad. Finalmente nos sentimos libres. Los desahucios han sido muy dolorosos. Espero poder volver ahora a nuestra tierra.