Anulan en Sudán casamiento entre hombre medio centenario y niña de ocho años

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casamiento-ninosUn tribunal sudanés anuló el casamiento entre un hombre casi medio centenario y una niña de ocho años de edad, confirmó un centro para protección de mujeres y menores de edad.

La consagración de esa relación estaba pactada para cuando la niña cumpliera 15 años de edad, pero el hombre, que es padre de familia con cuatro hijos, decidió apurar la boda, dijo el presidente de la institución, Nahid Gabr Alá.

El contrato de derecho consuetudinario fue rubricado hace un año, entre el hombre y la familia de la niña, recordó la fuente.

La ley de estatus personal en Sudán, en su artículo 40, establece en 10 años la edad mínima para casarse, la más baja del continente africano.

Sin embargo, estadísticas oficiales indican que el 38 por ciento de las jóvenes menores de 18 años de edad, están casadas.

Para muchas familias las hijas resultan sus únicas fuentes de riquezas.

La aludida legislación resulta apoyada una mayoría de comunidades sudanesas, debido a la dote que recibe la familia de la novia.

Generalmente los precios llamados de novias, que se liquidan en el momento nupcial, resultan pagados en este país con cabezas de ganado vacuno.

En casi todos los casos, el inicio de la vida de casada implica el fin de la educación de la niña.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), lidera una campaña mundial contra el matrimonio precoz de las niñas, una práctica habitual en algunos países africanos.

Ese organismo estima que el matrimonio infantil viola los derechos humanos, independientemente de si la persona involucrada es un niño o una niña.

Más de 250 millones de mujeres en el mundo contrajeron nupcias antes de los 15 años de edad, reveló en julio pasado la Unicef.

En esa misma reunión, efectuada en Londres, el organismo internacional buscó apoyo internacional para también poner fin a los matrimonios forzados.

Asimismo, para la lucha contra la ablación del clítoris, acción que consiste en retirar total o parcialmente los órganos genitales externos de las niñas y adolescentes.

Esa práctica resulta habitual en muchos países africanos, debido a creencias culturales y religiosas, pero realizarla puede provocar graves hemorragias y problemas urinarios, así como quistes, infecciones, esterilidad y complicaciones durante el parto.

Todos los males aludidos afectan a más de 130 millones de mujeres y niñas en los 29 países de África y Medio Oriente donde su práctica es más frecuente, según Unicef.

Las niñas no son la propiedad de nadie, tienen derecho a elegir su destino y cuando lo hacen, todo el mundo sale beneficiado, opinó recientemente el director general de la institución, Anthony Lake, en un comunicado.