África oriental: la vulnerabilidad hace presa de las niñas

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Por Richard Ruíz Julién
Más de dos millones 500 mil niñas se han visto obligadas a huir de sus hogares en África oriental y necesitan protección urgentemente, según un informe presentado en esta capital.

De acuerdo con el estudio de World Vision, discutido por expertos y responsables de políticas de la Unión Africana y otros países de la región en la Universidad de Addis Abeba, en el área geográfica mencionada se estima que más de cinco millones de menores migraron a través de las fronteras o fueron desplazados por la fuerza en su propia nación.

Ese contexto está empujando a más infantes fuera de sus hogares y comunidades, escapando de la guerra, para caer en otras formas de violencia, refirieron los analistas; las pequeñas son particularmente vulnerables y necesitan especial apoyo.

Todos los días, ellas se enfrentan a distintas vejaciones, incluidas la explotación, separación de sus parientes, privación de servicios esenciales, reclutamiento por grupos armados, abuso sexual y matrimonio infantil, detalló a Prensa Latina el profesor de Relaciones Internacionales, Bilal Derso.

El documento Girls on the Move da voz a las refugiadas o desplazadas internamente de Burundi, República Democrática del Congo, Etiopía, Kenya, Ruanda, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Uganda para compartir sus experiencias e insta a las agencias de ayuda, los gobiernos y los tomadores de decisiones a actuar.

‘La propia ONU señala que no sólo el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria es el propicio para poner el foco en los millones de civiles de todo el mundo cuyas vidas han quedado atrapadas en un conflicto’, subrayó el comentarista Desta Gebregiwot.

Por su parte, Brenda Kariuki, directora de Advocacy de World Vision en África oriental, lamentó haber conocido ‘a muchas en 10 países distintos que se vieron forzadas a abandonar su educación porque fueron expulsadas de sus casas debido a enfrentamientos comunales o por un desastre natural. Demasiadas han sido separadas de sus familias y han sufrido abandono, abuso, explotación o violencia sexual’.

Kariuki puntualizó que ‘los traumas de la guerra, el desplazamiento forzado y el cambio climático han dejado a demasiados niños extremadamente vulnerables, despojándolos de sus salvaguardias habituales, colocándolos en situaciones de alto riesgo, y con frecuencia provocando ciclos continuos de miedo y agresión’.

Para Stephen Omollo, vicepresidente de la citada entidad en esa región, ‘debemos asegurarnos de que ellos sean lo primero cuando respondamos a situaciones humanitarias y de que estén a salvo. Aquellas por debajo de los 18 años que han huido de sus hogares deben ir a la escuela y tener acceso a ayudas para superar las secuelas de la violencia que pudieron haber presenciado o experimentado’.

La historia de Jackeline, de 14 años, quien debió abandonar Sudán del Sur por su cuenta cuando estalló la lucha en su aldea, es uno de los tantos testimonios arrolladores recogidos por la pesquisa de World Vision.

Como refugiada sola en Uganda, sentía que la única forma de sobrevivir era casándose. ‘Necesitaba a alguien que pudiera cuidarme para subsistir. Quería volver y reunirme con mi abuela, pero temía que estuviera muerta. Busqué un hombre y le pedí que se casara conmigo’, recordó Jackeline.

Cuando Faiza, del Congo Democrático, tenía 15 años, su aldea fue atacada y ella capturada, violada y obligada a juntarse con su violador.

Durante dos años estuvo cautiva, quedó embarazada y tuvo una niña. ‘Mi vida se convirtió en una pesadilla, llena de problemas y de enfermedades. Sufrí mucho y en ocasiones, pensé en quitarme la vida’.

Cuando tuvo oportunidad de huir, Faiza dejó a su bebé y cruzó tres países para llegar, sin contar con más pertenencias que la ropa sobre su cuerpo, a un campamento de refugiados en Kenya.