África: Futuro en riesgo por baja escolarización de millones de niños

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Educacion en africaPor Benito Joaquín Milanés *

El futuro de África se encuentra en riesgo porque millones de niños y niñas son analfabetos, y por ese motivo están impedidos de contribuir en la adultez a sus economías personales y respectivos países.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) aseveró que los infantes del continente africano no obtienen logros educacionales, y que en el mundo carecen de escolarización unos 24 millones de menores.

Tal suceso ocurre en África debido a conflictos armados que impiden una instrucción masiva, fundamentalmente en Sudán del Sur, Níger y Sudán.

En el primero de los territorios aludidos cerca de dos millones de niños en edad de primaria y secundaria (entre seis y 15 años), no saben leer y escribir y están sin acceso a la educación, según cifras oficiales.

La guerra en Sudán del Sur destruyó más de 800 escuelas, estimó recientemente Naciones Unidas.

En la región nigerina del Sahel el 47 por ciento de sus niños sufren limitaciones para asistir a las escuelas debido a los conflictos armados y la pobreza persistente.

Níger posee una tasa de analfabetismo cercana a 90 por ciento, una de las mayores del mundo, según cifras del Ministerio de Educación Nacional, Alfabetización y Promoción de Lenguas Nacionales de ese Estado.

Sudán tiene 41 por ciento de sus niños y niñas entre cinco y 15 años de edad impedidos de lograr resultados docentes porque no pueden asistir a las aulas, refirió recientemente el gobierno.

CAUSA PRINCIPAL

La violencia y los ataques de decenas de grupos armados, algunos de ellos identificados como terroristas, como Boko Haram que actúa contra la población civil en Nigeria, Camerún y Chad, impiden la escolarización de otro millón de niños.

Al Shabab atenta contra la niñez en Somalia y Kenya mientras que los extremistas del grupo Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) inciden negativamente en la escolarización en Mali, Mauritania, Senegal y Etiopía, entre otros países donde aspiran a dominar para establecer su propia ley.

En las regiones donde operan los citados grupos armados más de dos mil colegios permanecen cerrados, algunos desde hace más de un año, estimó el diario Nigerian Tribune.

Varios cientos de escuelas están destruidas en esos mismos territorios por ataques, saqueos e incendios de grupos fundamentalistas como Boko Haram y AQMI, entre otros.

En el caso de Nigeria, addemás, unos 600 maestros fueron asesinados desde 2009 por Boko Haram, aseveró el director regional de Unicef en África Occidental y Central, Manuel Fontaine.

La inmensa mayoría de los menores de edad residentes en los países afectados por conflictos armados perdieron sus hogares, familiares cercanos, amigos y viven permanentemente inseguros, dijo la responsable de Educación de Unicef, Jo Bourne.

Otros se encuentran demasiado débiles para asistir a las escuelas o tienen que acompañar a sus padres a las ciudades en busca de trabajo y a vender sus manufacturas y cosechas.

De esa manera millones de infantes africanos se privan de habilitarse con los conocimientos y prestaciones necesarias para reconstruir sus comunidades, una vez que los conflictos armados concluyan.

La inasistencia a las escuelas les priva a corto plazo de la estabilidad y las estructuras necesarias para hacer frente al trauma ocasionado por las guerras.

OTROS RIESGOS

La no escolarización conlleva a mayores riesgos de sufrir casos de abuso, explotación y reclutamiento de grupos armados, según analistas.

África sufre no solamente por el daño físico a las escuelas, sino por la desesperación que siente toda una generación de estudiantes que ven cómo se destruyen sus esperanzas y su mañana.

En Medio Oriente y el norte de África los ataques contra las escuelas y las infraestructuras de la educación resultan las razones principales por las que muchos niños no asisten a clases.

Siria, Iraq, Yemen y Libia dejan de utilizar casi nueve mil escuelas debido a los daños o destrucción total, también son utilizadas como albergues de civiles desplazados o están ocupadas por las partes en conflicto.

Otros factores incluyen el miedo que impulsa a miles de maestros a abandonar sus puestos de trabajo, o que impide a los padres enviar a sus hijos a los centros docentes ante el temor de que les pudiera pasar algo en el camino o en el propio plantel.

Jordania, Líbano y Turquía tienen más de 700 mil niños y niñas refugiados sirios que no pueden acudir a la escuela porque las infraestructuras de educación están sobrecargadas, y no puede hacer frente a la carga adicional que supone más estudiantes.

La educación es un derecho humano fundamental y decide en el desarrollo de los individuos y de los países, porque contribuye a mejorar las condiciones de vida y romper el círculo de pobreza que sufren millones de personas en el mundo en desarrollo.

La baja escolarización en esta sensible área geográfica puede vencerse proporcionando más apoyo a los sistemas educativos en los Estados y poblaciones afectadas por los conflictos, insisten expertos.

En el horizonte de África no se vislumbra vencer los objetivos de la comunidad internacional de escolarizar a todos los niños y ese incumplimiento pone en riesgo el futuro de ese territorio.

*Periodista de la Redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.