12.000 rescatados niños de las minas de oro en Tanzania

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OroMás de 12.000 niños han sido rescatados durante los últimos tres años de las minas de oro en el norte de Tanzania, donde cada día se enfrentan a incesantes jornadas de trabajo que suponen un riesgo irreparable para su salud y su futuro, según han denunciado varias organizaciones de defensa de los niños.

Plan Internacional ha denunciado que los niños de la región de Geita están siendo identificados y regresando al colegio tras una operación de rescate en la que han participado la Policía, autoridades gubernamentales y trabajadores de distintas ONG.

La organización detalla que los pequeños, que cuentan a veces con tan solo ocho años, son seducidos para trabajar en las minas de oro del noroeste de Tanzania con la esperanza de una vida mejor. Sin embargo, la mayoría quedan atrapados en un ciclo de pobreza y desesperación.

Asimismo, también advierte de que su salud corre riesgo debido a la alta exposición al mercurio y de que las niñas son a menudo vendidas para mantener sexo con el peligro de contraer VIH.

Las leyes de Tanzania prohíben el trabajo infantil en las minas pero cada vez son más las voces que apuntan a que el Gobierno no ha hecho lo suficiente para frenar esta actividad.

El director de Plan Internacional en el país, Jorgen Haldorsen, ha detallado que los rescates forman parte de un proyecto de 800.000 euros lanzado por la Unión Europea en 2012 para poner fin a la explotación infantil en Tanzania, un país en el que cerca del 70 por ciento de una población total de 50 millones de habitantes viven por debajo del umbral de la pobreza.

Desde 2012, un total de 12.187 niños de entre ocho y 16 años han sido sacados de las minas en Geita y varios distritos del norte, según las cifras publicadas este mes.
TRABAJAR PARA SOBREVIVIR

Antonia Benedict, de trece años, una de las pequeñas rescatadas, relata que tuvo que abandonar el colegio tras la muerte de su madre para trabajar en la trituración de oro en una mina de Geita.

«Cuando mi madre murió, nuestro padre nos abandonó», ha narrado en una mesa de discusión sobre trabajo infantil en Dar es Salaam. «Tuve que trabajar para conseguir algo de dinero para comprar comida para mis hermanos. Con lo poco que ganaba, tenía que comprar harina y verduras para alimentar a mis hermanos pequeños», ha contado.

Azaveli Lwaitama, un analista político y profesor retirado en la Universidad de Dar es Salaam, señala que los pequeños seguirán enfrentando graves situaciones de abuso mientras la pobreza no sea erradicada. «Si el Gobierno no crea otro escenario y mejores oportunidades económicas para las familias pobres que viven en áreas próximas a las minas, los pequeños seguirán trabajando allí. El trabajo infantil está aquí para quedarse», lamenta Lwaitama.

En 2013, un informe de Human Risghts Watch reveló impactantes detalles sobre las condiciones de los niños que trabajan en las minas del norte de Tanzania, el cuarto productor de oro de África.

En el mismo, se documentaba que los pequeños trabajan en inestables y profundas canteras en turnos que llegaban a alcanzar las 24 horas, además de cargar y transportar pesados sacos llenos de oro.

En este escenario, los pequeños enfrentan desde el riesgo a un posible derrumbe de las canteras hasta graves daños en su salud ocasionados por respirar polvo, portar cargas demasiado pesadas o estar expuestos al mercurio.

Emmanuel Jengo, secretario ejecutivo de la Cámara de Minerales y Energía de Tanzania, que tiene registradas a todas las compañías mineras, ha informado de que el problema del trabajo infantil es frecuente en las minas minoritarias, a las que no llega la regulación.

«Nuestros miembros no contratan a niños para las actividades de las minas. Apoyamos todos los esfuerzos dirigidos a corregir esta desgracia que amenaza al futuro de nuestros pequeños», ha asegurado.