Soldados linchan hasta la muerte a un hombre que sospechaban era de Séléka

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ex-rebelles SélékaUn grupo de soldados centroafricanos han linchado hasta la muerte a un hombre que sospechaban que había sido miembro del grupo rebelde Séléka, minutos después de una ceremonia oficial para reinstaurar a las divididas fuerzas armadas del país en la que la nueva presidenta, Catherine Samba-Panza, ha prometido restaurar la seguridad.

   Unos 20 soldados uniformados han acusado a una persona de la multitud de haber pertenecido a Séléka, un grupo rebelde integrado mayoritariamente por musulmanes y que tomó el poder en marzo del año pasado, antes de apuñalarle hasta matarle, ha relatado a Reuters un testigo.

Un soldado ha pisoteado el cuerpo sin vida, que a continuación ha sido arrastrado prácticamente desnudo por las calles mientras los residentes contemplaban la escena y tomaban fotos.

El director de emergencias de Huma Rights Watch en Bangui, Peter Bouckaert, ha ‘tuiteado’ que el cuerpo del hombre linchado ha sido quemado y ha colgado una foto en la que se ve a un hombre mostrando un miembro cortado junto a un fuego mientras un soldado francés hace gestos por detrás.

CEREMONIA OFICIAL

Diez minutos antes, a unos 20 metros de distancia, la nueva presidenta se había dirigido a un millar de soldados presentes en la ceremonia para volver a presentar al Ejército al país después de que éste desapareciera durante los nueve meses que Séléka ha gobernado el país.

«En el plazo de un mes, me gustaría garantizar plenamente la seguridad de gran parte del país, y pretendo cumplir con mi palabra», ha manifestado la presidenta.

Samba-Panza, designada por el Parlamento hace dos semanas después de que el presidente golpista Michel Djotodia dimitiera bajo la presión internacional, ha dejado claro que ha llegado el momento de restaurar el orden.

«En un cierto punto, todo el mundo tendrá que rendir cuentas por sus actos, estoy advirtiendo a los alborotadores que siguen sembrando el desorden en el país», ha prevenido. También ha instado a los antiguos soldados a que vuelvan a sus puestos, advirtiendo de que los que no lo hagan serán considerados desertores.