Prioridades del gobierno de nuevo presidente sudafricano

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El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, anunció las prioridades de su Gobierno que incluyen impulsar la economía, crear puestos de trabajo para los jóvenes, reajustar los ministerios y avanzar en la esfera social en beneficio de la mayoritaria población del país.

A 24 horas de asumir la jefatura de Estado y Gobierno, el 16 de febrero, el nuevo mandatario pronunció el Discurso a la Nación para marcar los objetivos que llevará a la práctica en el futuro inmediato con la intención de que Sudáfrica logre salir de sus problemas económicos a través de planes de impulso a las inversiones, fortalecimiento de sus empresas estatales y combate a la corrupción a todos los niveles.

En una intervención en la que rindió homenaje al legendario líder antiapartheid Nelson Mandela, cuyo centenario se celebra este año, Ramaphosa dijo que a lo largo de 2018 se recordará su largo camino hacia la liberación, sabiduría y humildad, además de su perdurable compasión e integridad.

Guiados por su ejemplo aprovecharemos este año para reforzar nuestro compromiso con el comportamiento y liderazgo éticos, y dedicaremos cada acción, esfuerzo y declaración hacia la consecución de su visión de una sociedad democrática, justa y equitativa, afirmó.

Su comparecencia ante el parlamento nacional, cuya sede se encuentra en la meridional Ciudad del Cabo, estuvo caracterizada por el apoyo y bienvenida de los diputados de todos los partidos, que lo recibieron con aplausos y respeto.

Ramaphosa consiguió que por primera vez en tres años su discurso transcurriera sin sobresaltos, solo interrumpido por aplausos, un panorama contrario a los ataques que había recibido en ese período el saliente presidente Jacob Zuma, quien enfrentaba una abierta hostilidad de la oposición.

El nuevo Presidente, sin embargo, reconoció los avances logrados en los dos mandatos de Zuma y le agradeció por la forma en que abordó el ‘difícil y sensitivo proceso’ de transición de poder que condujo a su dimisión el pasado 14 de febrero.

PLANES PRIMORDIALES

En el comienzo de una nueva era para Sudáfrica, el Presidente esbozó sus principales planes encabezados por la creación de empleos para los jóvenes, incrementar la atención a los enfermos del VIH-sida con la intención de acabar con ese flagelo que ataca a la población del país y ampliar los servicios de salud y educación para que los pobres tengan mayor acceso.

El exsindicalista, recordado por haber sido uno de los principales negociadores en el proceso con las autoridades de segregación racial para acabar con el apartheid y conseguir la democracia, dedicó gran parte de su discurso de más de una hora para abordar el enfrentamiento a la corrupción, la importancia de ajustar las entidades gubernamentales y hacer avanzar la economía.

En cuanto a la corrupción, un tema que precipitó la salida de Zuma, Ramaphosa aseguró que este año ‘cambiará esa marea en nuestras instituciones públicas’ y comenzará en breve el trabajo de la Comisión de Investigación de esos delitos con el fin de identificar a los infractores y restaurar la confianza de la población.

Esta labor requiere el fortalecimiento de las instituciones que hacen cumplir la ley y protegerlas de la interferencia y la manipulación externas, aseveró.

El Presidente dejó clara la necesidad de luchar de manera efectiva en contra de ese mal con igual intensidad en los sectores estatal y privado, al recordar que cada vez que una persona recibe un soborno hay alguien preparado para pagarlo.

En cuanto a la economía, Ramaphosa explicó la importancia de aprovechar sectores que pueden ser explotados de forma más amplia como la minería, el turismo y la agricultura.

Para el avance, diversificación y mejor producción agrícola, el mandatario se refirió a la necesidad de la repartición de tierras, con la intención no solo de reparar una injusticia histórica cuando esos terrenos fueron usurpados a sus dueños originales por el colonialismo y el apartheid, sino para incrementar sus resultados y mejorar la seguridad alimentaria.

Adelantó que la expropiación de tierras sin compensación, uno de los acuerdos de la 54 Conferencia Nacional del Congreso Nacional Africano (ANC) de diciembre pasado, se desarrollará a través de un proceso de consultas en todas las esferas del país.

Otro asunto de gran interés abordado por el líder sudafricano fue el del reajuste de la configuración, número y volumen de los ministerios, para crear un aparato ejecutivo que responda las necesidades del pueblo y asegure el uso eficiente de los recursos públicos.

Sobre el tema expresó que el crecimiento, desarrollo y transformación de Sudáfrica dependen de un estado fuerte y capaz y por ello anunció la revisión del ejecutivo, que actualmente integran más de 70 ministros y viceministros.

Anunció asimismo una serie de iniciativas para favorecer a esta nación que habitan más de 57 millones de personas de diferentes historias, idiomas, culturas, experiencias, puntos de vista e intereses.

Entre ellas figuran la celebración en el próximo trimestre de una conferencia de inversionistas locales y extranjeros, la creación de una iniciativa titulada Servicio para el Empleo de los Jóvenes y de un grupo que represente a todos los sudafricanos comprendidos en esas edades para impulsar sus intereses, así como de una Comisión Digital de la Revolución Industrial.

Además, Ramaphosa confirmó que el 1 de mayo comenzará a regir en el país el salario mínimo, una demanda que aparece en la Carta de Independencia y que favorecerá a más de seis millones de obreros sudafricanos.

En cuanto a la crisis de agua, el nuevo Presidente comentó que la peor sequía en un siglo que sufren varias regiones del país, como las provincias de Cabo Occidental, Oriental y Septentrional, conceden al gobierno la autoridad de administrar y coordinar una respuesta a nivel nacional.

Esas acciones responderán y tratarán de aliviar el impacto severo que la situación tiene en la economía, los servicios sociales y la producción agrícola.

La presidencia de Ramaphosa es valorada de esperanzadora y como una vía para solucionar los numerosos problemas aún existentes, legado de siglos de colonialismo y de una política segregacionista que afectó a la mayoritaria población negra de este país.