Etiopía culpa a Egipto por el fracaso de diálogos sobre represa

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Etiopía culpó hoy a Egipto por el fracaso de las conversaciones celebradas en Sudán en torno al impacto para los países vecinos del proyecto de la presa del Gran Renacimiento Etíope.
‘La delegación egipcia quería que reconociéramos un tratado de reparto de agua del (río) Nilo de 1959 firmado por El Cairo y Jartum, pero esta es una línea roja para nosotros y no podemos ser obligados a convenir sobre un acuerdo firmado en nuestra ausencia’, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores de esta nación.

El portavoz de la entidad, Meles Alem, precisó que hubo una falta de buena voluntad de parte de Egipto para hacer avanzar las consultas.

Sin embargo, afirmó Alem, los tres ministros de agua planearon reunirse nuevamente ‘muy pronto’.

En tanto, la parte egipcia negó haber representado un obstáculo para el buen desempeño de los diálogos tripartitos, a pesar de que se retiraron tras la negativa etíope de aceptar el acuerdo.

Un comunicado de la cancillería del país árabe precisó que asistieron a las negociaciones con un espíritu positivo y el deseo de llegar a soluciones que superen el estancamiento actual de las conversaciones técnicas sobre el embalse.

Según el acuerdo de 1959, Egipto tiene derecho a 55,5 mil millones de metros cúbicos de agua del Nilo por año, mientras Sudán tiene derecho a 18 mil millones de metros cúbicos.

Etiopía, de la cual emana alrededor del 85 por ciento del Nilo, no fue signatario del convenio, por lo que se niega a reconocerlo.

En 2011, el gobierno etíope comenzó la construcción de una represa hidroeléctrica masiva en el Nilo Azul, cerca de la frontera con Sudán.

En los siete años transcurridos desde entonces, los tres países celebraron varias rondas de conversaciones para analizar el impacto previsto en los recursos hídricos.

Addis Abeba argumenta que la electricidad generada por la represa, originalmente programada para completarse este año, ayudará a erradicar la pobreza y contribuir al desarrollo del país.

En tanto, Egipto teme que la misma pueda afectar negativamente su participación histórica en el agua del Nilo tal como se define en el mencionado tratado de distribución del preciado líquido.