Espesa discreción rodea cónclave sobre Libia en Argelia

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Ningún resultado, si alguno, trasciende hoy de la conferencia sobre la crisis libia convocada por Argelia a la que asisten desde la víspera cancilleres de tres países africanos y delegados de otros dos.

En contrapartida, están ausentes representantes de los dos gobiernos que se disputan el poder en la atormentada Libia, el de Acuerdo Nacional (GAN), poseedor de legitimidad internacional, y sus rivales del asentado en la ciudad de Tobruk (este), con más potencia militar, en control de la mayoría del territorio y en plena ofensiva.

La semana pasada en una cumbre organizada por Alemania, los únicos acuerdos tangibles fueron el adoptado por factores e ternos de s spender el s ministro de armas tangibles fueron el adoptado por factores externos de suspender el suministro de armas a los rivales y la promesa de estos de acatar el cese del fuego, rota pocas horas después.

En aquella reunión cimera participaron delegados de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido; del país anfitrión, de Egipto, Turquía, la República del Congo, Emiratos Árabes Unidos e Italia, así como la secretaría general de la ONU, la Unión Europea, la Liga Árabe y la Unión Africana.

Libia está en caída libre al caos desde que en 2011 una agresión militar de la OTAN, basada en la interpretación sesgada de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, derrocó al gobierno constitucional y propició el asesinato, previa torturas y ultraje, del líder Muamar Ghadafi, quien no desempeñaba funciones oficiales.

El derrocamiento del gobierno legal dio paso a la parcelación de Libia entre milicias armadas que imponen su ley por la fuerza de las armas y administran los florecientes negocios del tráfico humano hacia Europa y el mercado negro de armas.

El jefe militar del gobierno de Tobruk, mariscal Khalifa Haftar, juró desalojar del poder a los integrantes del GAN, a los que califica de escoria islamista.