Cientos de personas mueren en las cárceles de Nigeria, denuncia Amnistía Internacional

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soldats nigérians Casi 1.000 personas, la mayoría supuestos militantes islámicos extremistas, murieron en las cárceles de Nigeria en la primera mitad del año, dijo el martes Amnistía Internacional (AI).

La organización indicó que algunas de las 950 víctimas podrían haber sido ejecutadas, pero que muchas murieron por las duras condiciones de unas cárceles superpobladas. Algunos murieron de inanición, otros tras ser baleados o recibir palizas sin atención médica posterior.

«Las pruebas que hemos recopilado sugieren que cientos de personas murieron cuando estaban bajo custodia militar solo en 2013. Esta es una cifra asombrosamente elevada que requiere de una acción urgente por parte del Gobierno nigeriano», dijo en comunicado la vicedirectora para África de AI, Lucy Freeman.

El portavoz militar general de brigada Chris Olukolade dijo que las Fuerzas Armadas aún no han visto el informe pero que responderán cuando lo tengan disponible. La posición habitual del Gobierno es que los detenidos son bien tratados y que es escaso el número de abusos.

Miles de personas han muerto desde que hace cuatro años comenzó una insurgencia por parte del grupo islamista Boko Haram, que pretende recuperar el imperio medieval islámico en el noreste del país, de mayoría musulmana, lo que ha supuesto también que en la zona haya una fuerte presencia militar.

Los habitantes de las áreas afectadas, así como numerosos grupos de defensa de los derechos humanos, han acusado a los militares nigerianos desde hace tiempo de llevar a cabo ejecuciones sumarias de sospechosos de pertenecer a Boko Haram, entre otros, una acusación que siempre niegan.

En privado, los funcionarios de seguridad admiten que estos abusos son amplios pero los consideran una reacción a un enemigo cuyas feroces tácticas de guerrilla crean un clima de miedo.

En julio, un organismo gubernamental de derechos humanos dijo tener pruebas creíbles de que las Fuerzas Armadas llevaban a cabo asesinatos extrajudiciales, torturas, violaciones y detenciones arbitrarias en el noreste del país, un informe notable ya que pocas veces un organismo de este tipo informa de estos abusos.

A pesar de la ofensiva lanzada en mayo por el presidente Goodluck Jonathan, la insurgencia sigue activa, y está considerada la principal amenaza para el mayor productor petrolero de África, con ataques cada vez más frecuentes a civiles.

En la primera gran operación contra Boko Haram en 2009, 800 de sus integrantes murieron, entre ellos su fundador Mohamed Yusuf. Lejos de acabar con el alzamiento, lo transformó en un grupo mucho más radical con vínculos con la rama de al Qaeda en el Sahara.

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