Sudán del Sur, octavo aniversario sin festejos

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Por Julio Morejón Tartabull

La decisión del gobierno de Sudán del Surde de no celebrar hoy el Día de la Independencia, por falta de fondos financieros es una muestra de la tensa situación económica de ese país africano.

El 9 de julio de 2011, tras realizar meses antes un referendo sobre la disociación del territorio austral de la composición sudanesa respaldada por el 98,83 por ciento de los votantes, se optó por la separación, lo que confirió legitimidad a las aspiraciones sureñas y para darle fuerza de ley el gobierno en Juba, la capital, promulgó una Constitución transitoria.

Esa legislación provisional fijó oficialmente ese día como la fecha de la principal efemérides nacional.

Así, ocho años después -cinco de ellos en una guerra interna, que llegó a ser un conflicto entre comunidades por el poder- el Día de la Independencia será conmemorado de manera discreta por ausencia de fondos, explicó el ministro de información, Michael Makuei Lueth, aunque el presidente, Salva Kiir Mayardit, si emitirá el mensaje habitual por la jornada.

Sudán del Sur sufrió un conficto armado de 2013 hasta 2018, que afectó con severidad la infraestructura socioeconómica del país.

La conclusión de ese evento bélico requirió el desempeño mediador de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), principalmente las gestiones etíopes al respecto.

El pasado año los principales contrincantes del conflicto, el mandatario Salva Kiir y su exvicepresidente Reik Machar, acordaron cesar el fuego y dar paso a un proceso negociador, en el que debía considerarse un intercambio de concesiones relacionadas con la construcción de un gobierno incluyente.

Todo eso podría -un año después- resultar un elemento esperanzador, pero para algunos observadores lo que ocurre deja entrever al menos dos secuelas de la postguerra de las que cuestan trabajo reponerse: la tensa situación humanitaria y las afectaciones en la explotación petrolera.

El hidrocarburo es el principal recurso del país y en la actualidad se habla de un ligero proceso de restablecimiento.

Este Estado posee alrededor del 80 por ciento de fuentes del crudo de todo Sudán, pero la guerra puso en crisis la producción del crudo a la vez que desplazó a más de dos millones 200 mil ciudadanos de todas las comunidades, ese proceso migratorio creó una severa crisis a pesar de la ayuda exterior, una situación tormentosa de la cual ahora lucha para escapar.

Según organizaciones de auxilio, entre los factores que acosan a la población están las posibilidades de declarrse una hambruna por el declive de la producción alimentaria y el descenso de la actividad económica; esa última registra una inflación anual que fluctúa entre el 100 y el 150 por ciento, que incluso podría llegar a ser superior.

El pasado año Kiir y Machar acordaron la paz, pero después de tantas dificultades en el escenario nacional parece poco probable un restablecimiento acelerado, por eso las declaraciones del titular de Información sursudanés adquieren un sentido muy claro, toda vez que se trata de evitar el despilfarro financiero.

‘No habrá celebración a nivel nacional, pero habrá una celebración de bajo perfil en la Presidencia, porque no queremos perder dinero por hacer la celebración como solíamos hacerlo’, declaró Makuey.

Desde el 2014, las autoridades no celebran la fecha de la independencia por escasez financiera, pero eso no excluye que este martes ocurra algún tipo de demostración pública, aunque sea discreta, para recordar que a pesar de todo Sudán del Sur vive.