Pablo Casado, el retorno a las esencias de la derecha española

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Por Eduardo Rodríguez-Baz

Tras conducir al Partido Popular (PP) a sus valores tradicionales, encarnados por figuras como el expresidente José María Aznar, el líder conservador español, Pablo Casado, buscará que su arriesgada apuesta triunfe en las elecciones del 28 de abril.
El 21 de julio de 2018, Casado (Palencia, 1981) se erigió como el nuevo presidente de los ‘populares’ en reemplazo de Mariano Rajoy, que dirigió la formación durante 14 años hasta renunciar al cargo el 1 de junio, luego de ser destituido como jefe de Gobierno de España.

Pese a no figurar entre los candidatos a liderar el PP cuando se abrió la sucesión de Rajoy, el joven político sedujo al aparato del partido con su apuesta por la renovación y el retorno a las posiciones más conservadoras de la formación de derecha.

En sus discursos, llenos de improperios a sus adversarios, evidenció ese regreso a las esencias con diversos guiños a la familia, la lealtad a la Corona, el rechazo a la eutanasia o al aborto y la exaltación de la unidad de España frente a desafíos secesionistas como el de Cataluña.

Precisamente, durante la presentación de su programa electoral, Casado lanzó una batería de propuestas contra el separatismo catalán, su principal arma frente al jefe del Ejecutivo y candidato socialista, Pedro Sánchez, de cara a los comicios generales de fin de mes.

‘Sánchez es un peligro público para España. Es el presidente más radical, más sectario que ha habido en la historia democrática de España’, señaló el máximo dirigente del PP, que perdió fuerza en los sondeos tras siete años en el poder (2011-2018).

Le reprochó al secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) su supuesta alianza con los independentistas vascos y catalanes que, junto a otras fuerzas, desalojaron a Rajoy del Palacio de la Moncloa mediante una exitosa moción de censura parlamentaria.

‘Los enemigos de España, el golpismo y el terrorismo, ahora son los aliados de Sánchez’, denunció Casado en sus ya habituales arengas colmadas de descalificativos, en particular contra las agrupaciones progresistas y de izquierda.

Con su espacio ideológico disputado por los liberales de Ciudadanos y el partido emergente de extrema derecha Vox, muy belicosos también contra el PSOE y la izquierdista Unidas Podemos, el líder conservador desplegó diversas iniciativas para fulminar el separatismo.

Desde una nueva intervención de la comunidad autónoma de Cataluña o la ilegalización de los partidos soberanistas, hasta la prohibición de indultar a sus líderes juzgados por el fallido intento de secesión de la región, acontecido en 2017.

Además de su dureza contra el independentismo catalán, también sugirió una ‘revolución fiscal’ para reducir numerosos impuestos, una ley de apoyo a la maternidad y medidas para luchar contra la inmigración ilegal.

Aunque carece de experiencia de gobierno, este diputado de 38 años se adiestró como jefe de Comunicación del PP desde 2015 y, con anterioridad, como cercano colaborador del exgobernante Aznar (1996-2004).

Inició su carrera en las Nuevas Generaciones -organización juvenil del PP-, fue diputado en la Asamblea de Madrid de 2007 a 2009, y de allí pasó a ser director de la oficina de Aznar hasta 2012.

Su compromiso es devolver la ilusión a un partido sacudido desde hace tiempo por múltiples escándalos de corrupción, justo el detonante de la moción de censura con la que los socialistas desbancaron de La Moncloa a Rajoy.

Para muchos analistas, será todo un reto levantar la moral de una agrupación que, además de verse expulsada del poder hace 10 meses, perdió tres millones de votantes entre las elecciones generales de 2011, cuando obtuvo mayoría absoluta, y las legislativas de 2016.

Casado defiende en lo económico una agenda de marcado carácter neoliberal, mientras que en materia política su propuesta pasa por rescatar a los simpatizantes que se fueron a otras formaciones de derecha como Ciudadanos o el ultraderechista Vox.

A fin de cuentas, una serie de posicionamientos encuadrados en el ala más radical del PP que, a juicio de entendidos, deberá manejar con mucho cuidado, teniendo en cuenta que el grueso de la población española se inclina más hacia el centro.

De momento, las encuestas no le favorecen y lo sitúan detrás de Sánchez, quien figura en la mayoría de los sondeos como el principal candidato a la victoria en las elecciones del 28 de abril, pero sin la mayoría requerida para gobernar en solitario.