Medidas de Trump contra Cuba, otra maniobra de cara a noviembre

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El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, pondrá en vigor hoy nuevas sanciones contra Cuba que son denunciadas como políticamente motivadas y perjudiciales para el pueblo de nación caribeña.

En un evento celebrado este miércoles en la Casa Blanca con directivos de los restos de la brigada mercenaria 2506, que sufrió una aplastante derrota en Cuba durante la fallida invasión a Playa Girón (Bahía de Cochinos) en abril de 1961, el mandatario republicano dio a conocer que su ejecutivo impedirá a los viajeros estadounidenses alojarse en propiedades del gobierno cubano.

Las nuevas restricciones también impedirán las importaciones de rones y tabaco de origen cubano, y demandarán licencias específicas para ciertas categorías de viajes, como las relacionadas con la asistencia u organización de reuniones y conferencias profesionales.

El gobernante norteamericano insinuó que con la aplicación de estas nuevas medidas, al igual que con otras similares anteriores, el propósito es brindar una supuesta ayuda al pueblo de la nación caribeña.

Sin embargo, en medios sociales estadounidenses predomina el consenso de que se trata de una jugada política destinada a atraer los votos de cubanoamericanos en Florida, a menos de seis semanas de los comicios del 3 de noviembre, en los que buscará su reelección.

No nos sorprenden en absoluto las nuevas restricciones anunciadas por Trump con respecto a Cuba, no solo por el momento en que se emiten, sino porque son medidas netamente simbólicas para ganar la simpatía de sectores de derecha ante la contienda electoral de noviembre, expresó a Prensa Latina Alicia Jrapko, copresidenta de la Red Nacional de Solidaridad con la isla en Estados Unidos.

‘Sus palabras llenas de odio vienen de un hombre perverso, inhumano, y mentiroso, sin un mínimo apego a las leyes internacionales’, añadió la activista sobre el anuncio de Trump, quien en 2017 decidió revertir el camino de acercamiento bilateral iniciado por la administración previa.

De acuerdo con Jrapko, las acciones anunciadas la víspera, y que se ponen en marcha hoy tras su publicación en el Registro Federal, son una nueva maniobra del gobernante ‘para asegurar el voto cubanoamericano en el cambiante estado de Florida antes de las elecciones presidenciales’.

Se le debería caer la cara de vergüenza hablar de opresión en Cuba o en cualquier otro país del mundo, cuando salta a la vista que es el pueblo estadounidenses el que está sufriendo una opresión sin límite con el racismo y la brutalidad policial desatada contra las comunidades más vulnerables, y la pérdida de más de 200 mil vidas debido a la Covid-19, añadió.

Por su parte, tres organizaciones con sede en Estados Unidos, el Centro para la Democracia en las Américas (CDA), Engage Cuba y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos denunciaron que las nuevas medidas causarán más daño al pueblo de la isla y perjudicarán también a los ciudadanos norteamericanos.

Mientras se erigen más y más obstáculos para los viajes de estadounidenses a Cuba, es el pueblo cubano el que más sufre, lamentó Emily Mendrala, directora ejecutiva del CDA, quien afirmó que estas medidas tienen una clara motivación política.

La publicación The Hill sostuvo que el discurso pronunciado ayer por Trump representó un claro esfuerzo para cortejar a los votantes cubanoamericanos, quienes constituyen un sector clave de los electores latinos en Florida.

Analistas consideran que, para imponerse en los venideros comicios, el mandatario tendría que vencer en ese estado, donde está envuelto en una cerrada lucha con el candidato presidencial demócrata, Joe Biden, quien lo aventaja en la mayoría de los sondeos a nivel nacional.

Las medidas contra la isla, entonces, son vistas como parte de la estrategia para complacer a un electorado latino de derecha, como también lo son los reportes de que Trump considera a la jueza cubanoamericana Barbara Lagoa entre las posibles candidatas para ocupar un puesto en la Corte Suprema del país.