El mestizo patriota Lino Dou contra el racismo

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Por Marta Denis Valle

En plena Revolución del 68 nació un niño mestizo que llamaron Lino, en la ciudad de Santiago de Cuba, el 23 de septiembre 1871, hijo de Bárbara Ayllón (una bella negra libre) y de Lorenzo Dou Calderón (blanco), un español de recursos económicos.

Con cierta holgura creció en el seno de aquella sociedad marcada por la esclavitud y la discriminación racial; cursó sus primeros estudios en el Colegio del maestro Juan Portuondo y alcanzó a graduarse de Bachiller en Ciencias y Letras, justo en el momento en que toma conciencia de su verdadera condición social.

Luego de la abolición de la esclavitud, en 1886, España autorizó la constitución de sociedades de negros y mulatos, y más de un centenar tomaron forma, buena parte de ellas antiguas cofradías o hermandades.

La esclavitud había desaparecido por decreto y en el lenguaje oficial, pero las condiciones sociales y económicas eran de total desigualdad.

El joven Lino Dou estudiaba derecho cuando se incorporó al Directorio Central de Sociedades de Color y comenzó sus relaciones con el ya conocido periodista y separatista Juan Gualberto Gómez (1854-1933), hijo de esclavos, quien fue elegido titular de esa entidad.

También se inició en el periodismo; varios trabajos suyos aparecieron en el periódico La Igualdad (1892-1895), fundado por JG Gómez para proseguir la labor de La Fraternidad, prohibido por las autoridades coloniales.

El Directorio efectuó una importante asamblea del 23 al 27 de julio de 1892, con la mayoría de las entidades negras, en la cual discutieron acerca de la igualdad ante la ley y la educación, las relaciones con los partidos políticos y las corporaciones económicas.

Lino presentó la Memoria del Casino de Santiago de Cuba.

Tan cercano a este líder de su raza, que fue a las cárceles españolas tres veces por independentista, no es extraño que Lino Dou Ayllón (1871-1939) se alzara en armas en 1895 y alcanzara el grado de teniente coronel del Ejército Libertador.

Lino Dou aparece registrado en las filas del Ejército Libertador, el 7 de agosto de 1895; sirvió a las órdenes de los generales José Maceo Grajales de quien fue ayudante de campo, y Demetrio Castillo Duany, como jefe de Estado Mayor.

Adorado por sus hombres -negros, mestizos y blancos-, José Maceo se cuidó mucho de sus enemigos que lo calumniaban de racista; así solo llevó a su estado mayor, preferentemente a mambises que fueran o parecieran blancos.

‘Hay leyendas que giran alrededor de una personalidad y hacen formar un juicio falso, por error o por maldad, de un hombre que merece todos los respetos y todas las devociones’, expresó Dou, quien sintió mucho la muerte del general (herido mortalmente en el combate de Loma del Gato, el 5 de julio de 1896).

CON LA PALABRA Y LA PLUMA CONTRA EL RACISMO 

Recién estrenada la República neocolonial (20 de mayo de 1902), hubo un acto el 29 de junio de ese año en el Teatro Albizu, organizado por el Comité de Veteranos y de la Raza de Color, agrupación que defendía los derechos de los negros y combatía la discriminación racial.

Dou, el segundo orador, denunció la situación social imperante en que unos eran preteridos por el color de la piel mientras se favorecía escandalosamente a los antiguos paramilitares españoles (guerrilleros) y a los que habían estado de espalda a la Patria.

Desde 1902 ejerció el periodismo durante el resto de su vida. Junto a Juan Gualberto Gómez y Nicolás Guillén (padre), Lino Dou encabezó a los redactores especiales de Minerva (1910-1915?), segunda época, publicación que se declaró continuadora de Minerva (1888-1899), Revista quincenal dedicada a la mujer de color.

Esta vez tuvo de subtítulo Revista universal ilustrada. Ciencia, artes, literatura, sport y abarcó mayor contenido de estas materias e incluyó los problemas que afrontaban los intelectuales negros, las luchas que sostenían por sus derechos y su desarrollo cultural.

Representante de la República (1908-1912) se vio envuelto en las discusiones de la llamada Enmienda Morúa, a la Ley Electoral, la cual fue aprobada por la Cámara y el Senado, y entró en vigor el 4 de mayo de 1910, tras su firma por el Presidente José Miguel Gómez.

Así se impedía la participación en ningún caso de partido político o grupo independiente constituido exclusivamente por individuos de una sola raza o color, ni de una clase con motivo de nacimiento, la riqueza o título profesional.

Esto motivó la persecución y el alzamiento de los independientes de color, reprimidos salvajemente por el Gobierno (1912).

Dou había presentado su propia versión-no sometida a discusión-, que señalaba: No tendrá vida legal en Cuba ningún partido, asociación o institución política, de enseñanza religiosa, social o de recreo, en que no quepan en igualdad de circunstancias todos los cubanos, cualquiera que sea la raza a que pertenezcan.

De criollo universal, culto, masón y ñáñigo, calificó el poeta nacional Nicolás Guillén al gran amigo de su padre, a quien debe su entrada pública a la poesía pues en 1928 lo recomendó a la sección ‘Ideales de una raza’, del Diario de la Marina, en la cual colaboraba.

Dou desempeñó, en su criterio, un importante papel en la lucha por la independencia de Cuba y en la época de la República neocolonial, por los derechos del negro, pero no de manera sectaria, sino para integrar la verdadera unidad cubana.

En la defensa de esos derechos dio su concurso a la Revista Labor Nueva y Revista Adelante, dedicadas ambas al negro, la lucha contra la discriminación racial, la divulgación de sus creaciones literarias y artísticas, entre otros tópicos.

Dou, de mente ágil y fina ironía, un mestizo que parecía blanco, luchó siempre en la tribuna y la prensa contra la discriminación racial; falleció en La Habana, el 28 de diciembre de 1939.

La autora es historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina