EE. UU: heridas de la pandemia

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Por Deisy Francis Mexidor

Desde la primera muerte confirmada el 29 de febrero en Kirkland, un suburbio de Seattle, en Washington, el coronavirus SARS-Cov-2 se extendió a los 50 Estados de la Unión, cobrando la vida a unas 50 000 personas de costa a costa.

Pero más allá de la crisis de salud en un país dispar están las heridas sociales que ocasiona la Covid-19. A esas inequidades se refirió el senador estadounidense Bernie Sanders en un artículo que publicó en el diario The New York Times.

‘Los ricos contraen el virus y los ricos mueren; sin embargo, también es cierto que los pobres y la clase trabajadora están sufriendo tasas más altas de enfermedad y están muriendo a un ritmo mucho mayor que los ricos, en especial los afroamericanos’, precisó el excandidato a la nominación, por el Partido Demócrata, para las elecciones del próximo 3 de noviembre.

A ese segmento de la población estadounidense se asocian los más bajos ingresos, la falta de seguro médico y, por lo tanto, los que presentan mayores índices de diabetes, drogadicción, obesidad, estrés, hipertensión, asma y enfermedades cardíacas, y son, en consecuencia, los más vulnerables al SARS-CoV-2.

Casi dos meses después de aquel primer deceso y tras una tardía respuesta del presidente Donald Trump a la Covid-19, con la serie de errores que lo llevaron a ignorar la urgencia, Estados Unidos encabeza la lista de naciones con mayor cantidad de contagios y fallecimientos.

Pese a sus intentos por reabrir el país -pensando en los cercanos comicios-, la realidad supera a Trump: la economía sigue paralizada y casi todos viven el drama de una enfermedad que los obligó a quedarse en casa.

Mientras, el Senado aprobó esta semana un segundo paquete de estímulo, por un monto de 484 mil millones de dólares, para financiar a las pequeñas empresas, no a los hogares ni a los Gobiernos estatales, y el jefe de la Casa Blanca firmó una orden ejecutiva para suspender la inmigración por 60 días.

Los desempleados se cuentan por millones. Una encuesta del Pew Research Center arrojó que, debido a la Covid-19, cuatro de cada diez estadounidenses perdieron su trabajo, o sus salarios se redujeron.

Los funcionarios de salud pública advierten que, en ausencia de una vacuna o de una terapia fiable, el riesgo de una ‘segunda ola’ de infecciones más adelante constituye una grave amenaza.