EE.UU., de la agresión al chantaje político contra Venezuela

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Por Wiliam Urquijo Pascual

La política hostil de Estados Unidos contra Venezuela apela hoy a fórmulas de chantaje y extorsión con fines desestabilizadores, de conjunto con probados planes de agresión y los intentos de criminalizar a las autoridades bolivarianas.

El gobierno de Washington ratificó su marcada postura injerencista cuando del tema venezolano se trata, al proponer este martes un supuesto Marco para la transición democrática en la nación sudamericana.

La propuesta presentada por el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, planteó el establecimiento de un gobierno de transición en Venezuela que convoque a elecciones presidenciales en un plazo de seis a 12 meses a cambio del levantamiento de las medidas coercitivas implementadas por la Casa Blanca.

Pompeo señaló que en el ámbito de la denominada transición democrática, tanto el presidente legítimo Nicolás Maduro como el dirigente opositor Juan Guaidó -al cual Estados Unidos reconoce como mandatario encargado- deberían hacerse a un lado en el establecimiento del gobierno provisional.

‘Venezuela es un país libre, soberano, independiente y democrático, que no acepta ni aceptará jamás tutelaje alguno de ningún gobierno extranjero’, subrayó el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado de rechazo a la propuesta injerencista.

Agregó que la política de Washington hacia el país sudamericano ‘transita desde la extorsión y amenaza a funcionarios del Gobierno bolivariano, (?) hasta la presentación de un adefesio de acuerdo para la instalación de un supuesto gobierno de transición inconstitucional’, en desconocimiento de la voluntad popular expresada en las urnas.

El gobierno bolivariano exigió el cese de la fracasada estrategia de Estados Unidos de provocar cambio de régimen por la fuerza en Venezuela, así como la eliminación de todas las medidas coercitivas que impiden al pais adquirir insumos para enfrentar la pandemia de Covid-19.

‘Llama la atención que incorporen la curiosa decisión de retirarle la silla al diputado autoproclamado ilegalmente como presidente interino, que fue escogido por ellos en 2019 como punta de lanza de su estrategia golpista y que ha cumplido las órdenes dictadas desde Washington, a través de los caminos de la violencia y la persistente conspiración’, subrayó el texto.

La nueva maniobra injerencista siguió a las falsas acusaciones promovidas en fechas recientes por la administración de Donald Trump contra la persona del mandatario venezolano Nicolás Maduro y otros altos dirigentes de la nación sudamericana, en forma de cargos por supuestos delitos de narcotráfico.

‘Esta pantomima estadounidense incluye el insólito ofrecimiento de una recompensa internacional a quien aporte información sobre el Presidente y los altos funcionarios venezolanos, conduciendo a un peligroso momento de tensión en el continente’, denunció Maduro en una carta dirigida a los líderes del mundo.

En tal sentido, el canciller Jorge Arreaza manifestó en Twitter que voceros del Gobierno de Estados Unidos demostraron con declaraciones publicadas en medios de prensa que las acusaciones contra Nicolás Maduro y otros altos funcionarios ‘son una vulgar extorsión’.

‘El líder venezolano Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico por Estados Unidos, debería aprender de la historia y aceptar la oferta del gobierno estadounidense para negociar su salida del poder en Venezuela’, manifestó un funcionario de la administración Trump, citado por el diario El Nuevo Herald.

La nueva arremetida de Washington, que incluyó una frustrada conspiración fraguada desde Colombia para perpetrar asesinatos selectivos y actos terroristas en Venezuela, llega en medio del clamor mundial por el cese de las medidas coercitivas unilaterales implementadas contra Caracas.

‘EE.UU. no está en condiciones políticas ni tiene autoridad moral para imponer ninguna fórmula de salida a la crisis de Venezuela mientras no levante el bloqueo económico que tiene asfixiado al pueblo venezolano, en medio de Covid-19’, manifestó al respecto el expresidente colombiano Ernesto Samper.

A su vez, el secretario general de la ONU, António Guterres, incorporó la solicitud del levantamiento de las sanciones ilegales y unilaterales impuestas a varios países del mundo, en los esfuerzos del organismo multilateral para combatir y superar la pandemia provocada por el coronavirus SARS-Cov-2.