Argelia en la encrucijada de la paz

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Por Juan Carlos Díaz Guerrero

Nadie duda, como admitió el presidente Abdelaziz Bouteflika, que Argelia atraviesa por ”una etapa sensible de su historia” y en una encrucijada donde sostener la paz alcanzada resulta hoy primordial para el futuro de la nación.

Las masivas movilizaciones desde finales del mes pasado, consideradas como las más grandes desde la década de los 60, evidencian deseos de cambios que, ni los anuncios de ayer del mandatario, calmaron los ánimos de los manifestantes.

Este martes de nuevo las calles de esta capital acogieron a cientos de estudiantes que, como en ocasiones anteriores, salieron en forma pacífica para expresar su desacuerdo a las propuestas del gobernante de 82 años, que aspiraba a postularse por quinta vez el 18 de abril.

Si hasta el domingo las demandas exigían ‘no a un quinto mandato’ ahora los jóvenes se oponen a la prolongación de Bouteflika en el poder, cuyo cuarto mandato debe cesar en abril.

En su mensaje a la nación con siete puntos, el Jefe de Estado satisfizo uno de los reclamos de las movilizaciones de no buscar un quinto mandato, a la par de convocar a una Conferencia Nacional inclusiva e independiente y formar un nuevo gobierno.

Para ‘satisfacer una solicitud urgente’, el Presidente anunció también el aplazamiento de las elecciones, en fecha por determinar, que a su juicio, sirve para ‘apaciguar los temores’ y allanar el camino para alcanzar la ‘serenidad, la tranquilidad y seguridad pública’.

Sin embargo, para los partidos políticos de oposición y buena parte de la prensa las propuestas de este martes, muy similares a las de principio de mes en otro mensaje a la nación, son interpretadas como una ‘maniobra’ para ganar en tiempo y prolongarse en el poder.

Medios periodísticos como El Watan calificaron de ‘última artimaña’ los anuncios y otro como El Khabar reconoció que Bouteflika ‘se plegó a la demanda del pueblo’, pero el procedimiento utilizado le permitirá seguir en la presidencia sin pasar por elecciones.

En su mensaje de ayer el político argelino también habló de construir una nueva República y nuevo sistema que ‘estarán en manos de las nuevas generaciones’, así como dar participación a los jóvenes y mujeres.

Para algunos observadores, se trata de un reacomodo, de una sucesión de poder que garantice la continuidad política ganada y el bienestar alcanzado en las últimas décadas en la esfera social en vivienda, salud, educación, pero marcado por el desempleo juvenil, la contracción económica (caída de los precios del petróleo) y el fenómeno de la corrupción.

El dignatario por medio de decreto creó ayer el puesto de viceprimer ministro, cuyo cargo recayó en el excanciller (2013-2017) Ramtane Lamamra, un político que ha ocupado importantes responsabilidades ante organismos internacionales como la ONU y la Unión Africana.

Junto a ello Ahmed Ouyahia, de 67 años, pidió su renuncia al mandatario, una vieja demanda de los partidos de oposición, y fue nombrado en su lugar Nouredine Bedoui, hasta ahora ministro del Interior y quien tiene la tarea de formar el nuevo Ejecutivo.

De materializarse lo planteado, la Conferencia Nacional tendría entre sus prioridades elaborar una nueva Constitución -previo proceso constituyente- que sería llevada a referéndum para completar su mandato previsiblemente a finales de 2019.

A partir de entonces, se fijaría la fecha de las elecciones presidenciales, un período que para los detractores de Bouteflika parece largo y para sus simpatizantes, quizás corto, en el interés de sortear la compleja situación.