Agresiones y castigos, política exterior de EE.UU. a la orden (II)

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Por Diony Sanabia

Estados Unidos impuso castigos a individuos y entidades de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Rusia, aunque el presidente Donald Trump se reunió con el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el jefe del Kremlin, Vladimir Putin.

Uno y otro encuentro ocurrieron en Singapur y Finlandia el 12 de junio y el 16 de julio, respectivamente, y el mundo estuvo muy pendiente a sus resultados, sobre todo del primero para el cual el mandatario norteamericano dejó a un lado su hostil retórica.

Después de la cita con Kim, el jefe de la Casa Blanca destacó que ya era inexistente una amenaza nuclear de la RPDC, y todo el mundo podía sentirse mucho más seguro que cuando asumió el cargo, el 20 de enero de 2017.

Reiteró en su cuenta de la red social Twitter que el acontecimiento en Singapur fue una experiencia interesante y muy positiva, y el país asiático tiene un gran potencial para el futuro.

‘ÂíNo más lanzamientos de cohetes, pruebas nucleares o investigación! Los rehenes están de vuelta en casa con sus familias. ÂíGracias al presidente Kim, nuestro día juntos fue histórico!’, aseveró.

La primera reunión en casi 70 años entre gobernantes de la RPDC y Estados Unidos concluyó con el consenso de trabajar por normalizar sus relaciones y desnuclearizar la península coreana, algo en lo cual Washington insiste constantemente.

En una declaración conjunta firmada por los dos interlocutores, Trump ‘se comprometió a proporcionar garantías de seguridad’ al país asiático, mientras que Kim ‘reafirmó su firme e inquebrantable compromiso de completar la desnuclearización de la península’.

Asimismo, se impulsó la devolución de los restos de soldados estadounidenses fallecidos en la guerra de Corea (1950-1953), conflicto bélico que concluyó con un armisticio entre los contendientes, el cual nunca se reemplazó por un tratado de paz definitivo.

De esa forma, un avión norteamericano Ðí-17 trasladó el 1 de agosto desde Corea del Sur hasta la base de la Fuerza Aérea de Hickam, Hawái, 55 ataúdes entregados por la RPDC, y la ceremonia de recibimiento estuvo encabezada por el vicepresidente del país, Mike Pence.

RUSIA 

Entre varias acusaciones a lo largo de 2018, Estados Unidos culpó a Moscú en noviembre del supuesto incumplimiento de un plazo de 90 días para prohibir el uso de armas químicas y biológicas.

Tres meses antes, aplicó sanciones al país euroasiático por considerarlo responsable de organizar un ataque químico el 4 de marzo contra el exagente ruso de inteligencia Serguéi Skripal en la ciudad británica de Salisbury.

Bajo la Ley de Control de Armas Químicas y Biológicas y Eliminación de Guerra de 1991, Estados Unidos determinó que el Gobierno ruso usó armamento de ese tipo en violación de la norma internacional.

Dicha conclusión, según el Departamento norteamericano de Estado, fue adoptada ‘ante el empleo del agente nervioso Novichok en un intento de asesinar a Serguéi Skripal y su hija Yulia Skripal’, algo continuamente negado por Moscú.

Las medidas puestas en vigor a finales de agosto incluyeron la suspensión de proyectos de cooperación técnica, la retirada de fondos para programas militares y la prohibición de la venta de artículos de esas características.

Contemplaron además la cancelación de préstamos y licencias para exportar productos y tecnología de uso civil y militar a empresas con participación estatal, entre otras represalias.

Aunque fue planificada por ambos países, Trump suspendió una reunión con Putin en Buenos Aires durante la Cumbre del G-20, el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, con el pretexto de la detención por Rusia de unos provocadores barcos ucranianos.

SIRIA 

De la misma manera que en 2017, Trump dispuso el pasado 13 de abril el lanzamiento de misiles de su país contra Siria, cuyas fuerzas armadas repelieron el ataque.

‘No podía haber tenido un mejor resultado. ÂíMisión cumplida!’, escribió el mandatario en Twitter tras agradecer a Francia y Reino Unido, que se unieron a la nación norteamericana en la agresión.

Las Fuerzas Armadas norteamericanas recibieron la orden de realizar ataques de precisión contra lo que Trump denominó objetivos asociados a las capacidades de armas químicas del presidente sirio, Bashar Al-Assad.

Estados Unidos culpó al gobierno de Al-Assad de una supuesta agresión química ocurrida una semana antes en la ciudad siria de Duma sin esperar el resultado de investigaciones pertinentes.

Por aquellos días, y bajo la justificación de seguir y analizar la situación en el país levantino, Trump canceló su participación en la VIII Cumbre de las Américas, en Perú.

En opinión de diferentes analistas, ese pasó resultó otro desprecio del mandatario hacia América Latina, región que visitó por primera vez como presidente durante el mencionado viaje a Argentina.

LATINOAMÉRICA 

Más allá de tales criterios, Washington siguió con sus ataques contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, la ‘troika de la tiranía’ como la llamó despectivamente en un discurso en Miami, Florida, el 1 de noviembre John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump.

Ese mismo día, la casi totalidad de la comunidad internacional rechazó otra vez en la Asamblea General de Naciones Unidas el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington a la isla caribeña hace más de 55 años.

Nicaragua sentirá el peso de las sanciones de Estados Unidos mientras deje sin responder a nuestros reclamos, dijo Bolton sobre la nación centroamericana, víctima de una orden ejecutiva y de la Ley de Inversión y Condicionalidad de ese país (Ley Nica), aprobada recientemente por el Congreso, con tales propósitos.

A mediados de noviembre, el diario The Washington Post divulgó que el gobierno de Trump se estaba preparando para agregar a Venezuela a su unilateral lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

Sería una escalada dramática contra la administración del presidente Nicolás Maduro, estimó la publicación que citó a funcionarios sin identificar y correos electrónicos internos oficiales.

De acuerdo con el periódico, legisladores republicanos, liderados por el senador Marco Rubio, estuvieron presionando para dicha designación al citar vínculos del país suramericano con la organización libanesa Hezbollah, las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y otros grupos.

Públicamente y en privado, Trump ha planteado la posibilidad de una acción militar de su país contra Venezuela, aunque los asesores lo han disuadido repetidamente, afirmó el medio.

Añadió que funcionarios norteamericanos se reunieron en secreto varias veces con oficiales militares venezolanos que dijeron que estaban tramando un golpe de Estado contra Maduro.

ARABIA SAUDITA 

Por otro lado, el 13 de diciembre el Senado norteamericano aprobó con 56 votos a favor y 41 en contra una resolución para el cese del apoyo militar de Estados Unidos a Arabia Saudita en la guerra en Yemen.

La iniciativa llamó a Trump a retirar en 30 días las tropas que se encuentren relacionadas con ese conflicto, a menos que estén luchando contra Al Qaeda; pero para entrar en vigor debe recibir también la luz verde de la Cámara de Representantes, que no la considerará hasta 2019, y la ratificación del jefe de la Casa Blanca.

Varios medios y analistas estimaron esta acción como muestra del interés de legisladores demócratas y republicanos en castigar a Arabia Saudita por su papel en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

En ese sentido, los senadores aprobaron además, mediante un voto de voz, una resolución que responsabiliza al príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, por el homicidio ocurrido el 2 de octubre pasado en el consulado de ese país en Estambul, Turquía.

Washington anunció el 15 de noviembre castigos económicos, que incluyen el congelamiento de sus bienes bajo jurisdicción estadounidense, para 17 nacionales de Arabia Saudita por su presunta participación en el letal acontecimiento.

Trump afirmó que su país se mantiene como un socio fuerte de la nación árabe y que bin Salman podría haber tenido conocimiento o no sobre el asesinato de Khashoggi, crítico de la corona de su país natal y colaborador del diario The Washington Post.

Nuestra relación, en cualquier caso, es con el Reino de Arabia Saudita, apuntó en un comunicado el mandatario, quien destacó a Riad como un gran aliado en la lucha estadounidense contra Irán.

También recordó que durante su viaje a Arabia Saudita en 2017, ese país acordó gastar e invertir 450 mil millones de dólares en Estados Unidos.