Agresiones y castigos, política exterior de EE.UU. a la orden (I)

0
80


Por Diony Sanabia

El Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, continuó en 2018 con una política exterior marcada por las agresiones, las amenazas y los castigos económicos contra diversos países.

La postura norteamericana en este asunto se encaminó una vez más a tratar de limitar y frenar el desarrollo de las naciones que se oponen a los designios de Washington, criticados a nivel mundial por diversas voces.

Como parte de un contexto de escalada de presiones, más de 700 individuos, entidades, barcos y aviones de Irán, fundamentalmente en los sectores bancario y energético, se convirtieron en blancos de sanciones adicionales desde el último 5 de noviembre.

Asimismo, debido a estas medidas, refutadas en diferentes escenarios por el país persa, se afectaron otras áreas como el transporte marítimo y la construcción naval.

Mediante las regulaciones se sancionarán las transacciones con el Banco Central de Irán y las instituciones financieras designadas de esta nación.

Esos castigos siguieron a otros similares aplicados en agosto a raíz de la decisión de Trump de abandonar el Plan Integral de Acción Conjunta (Jcpoa, por siglas en inglés) suscrito entre Irán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania).

Desde su llegada a la Casa Blanca, el 20 de enero de 2017, Trump amenazó con abandonar ese acuerdo de 2015 y finalmente anunció el paso el 8 de mayo, sin tener en cuenta el criterio de aliados de Estados Unidos.

Rechazada a nivel nacional y foráneo, esa determinación abrió el camino al restablecimiento de las sanciones, aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica, países cercanos y la propia comunidad de inteligencia estadounidense señalaron que Irán seguía respetando los compromisos del Jcpoa.

Sin embargo, Washington permitió que China, India, Italia, Grecia, Corea del Sur, Japón, Taiwán y Turquía siguieran comprando petróleo iraní.

Tal régimen de exención resulta similar al que Estados Unidos desarrolló de 2012 a 2015 antes del pacto nuclear entre Teherán y las seis potencias mundiales referidas.

El secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, precisó en conferencia de prensa que más de 20 países recortaron sus importaciones del combustible de Irán al reducir las compras en más de un millón de barriles por día.

Si tratan de evadir nuestras sanciones, vamos a tomar medidas para interrumpir sus actividades una y otra vez, expuso en el mismo espacio el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

La presión máxima ejercida por Estados Unidos no va a hacer más que aumentar, y las empresas en todo el mundo tienen que saber que aplicaremos estrictamente las regulaciones, añadió.

CHINA 

Así, el 1 de diciembre se produjo en la ciudad de Vancouver, Canadá, a solicitud de Estados Unidos, el arresto de Meng Wanzhou, la directora financiera del gigante tecnológico chino Huawei.

Meng, cuya liberación China demandó de manera inmediata, está acusada de supuestamente engañar a instituciones financieras para violar las sanciones impuestas contra Irán.

En esta situación, en la cual el país asiático advirtió sobre el riesgo de retroceso en los vínculos bilaterales, Canadá enfrenta las presiones de Washington para frenar la compra de equipos Huawei de la red 5G bajo el pretexto de espionaje.

Después de varios días de audiencias, Meng consiguió el 11 de diciembre la libertad bajo una fianza de siete millones y medio de dólares y permanecerá vigilada hasta comparecer a la corte que en febrero próximo decidirá sobre la extradición a Estados Unidos. A juicio de analistas y medios de prensa, Canadá se ve obligada a ponerse de acuerdo con Estados Unidos para determinar la suerte de Meng, aunque su canciller, Chrystia Freeland, advirtió a Washington que evite politizar el asunto.

Por su parte, Trump manifestó en una entrevista periodística que intervendría en el caso si eso favoreciera a los intereses de la seguridad nacional de su país o permitiera cerrar un acuerdo comercial con China.

Desde el verano pasado, Washington llevó adelante una guerra comercial contra Beijing, aunque 2018 cerrará en medio de una tregua de tres meses de negociaciones hasta el venidero 1 de marzo luego de un pacto entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, alcanzado en Argentina en el contexto de la Cumbre del G-20.

Washington impuso aranceles a productos chinos por valor de 250 mil millones de dólares en diferentes momentos desde julio, y Trump amenazó con sancionar bienes por otros 267 mil millones de dólares.

La posible cifra total superaría el volumen de exportaciones de China a Estados Unidos, las cuales se situaron en 2017 en 506 mil millones de dólares.

Beijing aplicó medidas recíprocas a 60 mil millones de dólares en envíos norteamericanos, cerca de la mitad de los 130 mil millones de dólares que adquirió el mismo año.

Según el jefe de la Casa Blanca, Xi y él quieren que ocurra un convenio entre sus respectivos países, y probablemente, escribió en su cuenta personal de la red social Twitter, eso pasará.

‘Pero si no se logra, recuerden que soy un hombre de aranceles. Cuando personas o países ingresen por la gran riqueza de nuestra nación, quiero que paguen por ese privilegio’, anotó.

Recalcó que esa siempre será la mejor manera de maximizar el poder económico estadounidense, y ahora su país está recibiendo miles de millones de dólares por la imposición de tarifas.

Si se puede hacer un trato justo con China, uno que haga todas las cosas que sabemos que deben hacerse, lo firmaré felizmente, subrayó el jefe de Estado norteamericano.