Activar la paz en Sudán del Sur, opción inteligente

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Por Julio Morejón

Aunque nadie refiere que haya variado algún aspecto del acuerdo de paz de Sudán del Sur de 2018, un año después de su firma aún se esperan avances sobresalientes que confirmen toda su solidez.

Así deja entrever la reciente reunión entre el presidente, Salva Kiir Mayardit, y su primer vicepresidente y jefe opositor Riek Machar, en la cual se abordaron aspectos de la marcha del proceso de distensión, que se logró con la mediación de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD).

Trascurrieron 12 meses y ya se trata de resolver la demora en la implementación de la paz, lo cual abrió un espacio esperanzador luego de cinco años de guerra (2013-2018) que amenazó convertirse en un grave conflicto etno-político, entre las comunidades dinka, del mandatario, y lou nuer del otro.

Esa contienda bélica causó unos 400 mil muertos y obligó a cuatro millones de personas a convertirse en desplazados internos o en refugiados en los países vecinos, además degradó la economía petrolera sursudanesa y la escasa infraestructura dedicada a los servicios sociales.

Sin dudas, el conflicto armado fue el resultado de la lucha por el poder en un contexto de problemas no resueltos, pese a la conciliación que en 2005 se logró con Sudán ?expresada en el Acuerdo Integral de Paz- y lo cual posibilitaría la realización de un referendo y la separación del sur en 2011.

Pero fue demasiado corto el período para ajustar todas las piezas de la maquinaria estatal, pues dos años después del nacimiento de Sudán del Sur estalló la guerra, cuando Kiir acusó a Machar de intentar derrocarlo mediante una conspiración de un sector de las fuerzas de seguridad.

Según el asesor presidencial Tut Gatluak, en la reciente reunión las dos partes abordaron con prioridad el tema de la seguridad, la formación del estado federal y el movimiento militar

El Gobierno y la oposición sursudanesa debieron integrar un Ejecutivo de transición en mayo pasado, pero esto no ocurrió y el período de transición se extendió hasta el próximo mes de noviembre; se prevé que para el día 12 de ese mes una serie de asuntos oficiales ya estén resueltos.

‘Los dos líderes acordaron que todos los problemas restantes deben implementarse antes de que finalice el plazo’, afirmo el asesor Gatluak.

Por su parte, tras concluir una reunión del gabinete, el ministro de Información, Michael Makuei Lueth aseguró a los medios de prensa asentados en Juba, la capital de Sudán del Sur, que: ‘El gobierno está cumpliendo y la implementación del acuerdo está funcionando bien’.

Es decir que, sin saltos espectaculares, el proceso de construcción de la paz no está totalmente estancado como perciben observadores en su afán de que todo fluya a una velocidad la cual puede no ser la más indicada para el caso y con ello olviden una sabia frase italiana ‘quien va despacio llega lejos’.

África no desea ver como el proceso sursudanés se hunde en un letargo tras pasar tantas vicisitudes para aplicarlo y cuando líderes opositores arguyen planes contra la estabilidad, por lo cual el ministro les llamó ‘unirse al acuerdo de paz en lugar de dar la vuelta y causar estragos y sufrimiento innecesarios al pueblo de Sudán del Sur’.

El propio presidente, Salva Kiir, en una ceremonia por el Día de los Veteranos, declaró que en unos meses se formará un gobierno de transición de unidad nacional, el cual pondrá fin al conflicto y demandó a los jóvenes unirse y detener lo que denominó tribalismo.

La fecha clave será el venidero 12 de noviembre y se establece que el aparato provisional confeccionado para entonces sesione durante tres años y luego Sudán del Sur irá a elecciones.

DIFICULTADES HUMANITARIAS

Mientras la gestión política trata de resolver los problemas mediante el reacomodo de las estructuras del poder, persiste la alarma sobre la situación humanitaria en ese Estado, el más joven del continente, donde 12 millones de sursudaneses dependen totalmente de la ayuda de la comunidad internacional

El jefe de la delegación de la Cruz Roja en Sudán del Sur, James Reynolds, indicó que un año después de acordada la paz en el país africano, la inseguridad alimentaria afecta a 6,3 millones de nacionales, una de las peores secuelas de cinco años de conflicto bélico.

Al resumir el comportamiento de su actividad asistencial en los pasados 12 meses, el funcionario precisó que: ‘El número de personas heridas en relación con la violencia que ingresan a nuestras unidades quirúrgicas ha aumentado desde la firma del acuerdo de paz’.

‘Entre octubre de 2017 y junio de 2018 un total de 526 pacientes, la mayoría con heridas de bala, ingresaron a centros de salud con los que trabaja Cruz Roja, una cifra que se elevó un 25 por ciento, hasta los 688 pacientes, en el mismo periodo de 2018 a 2019’, destacó Reynolds.

En otro orden se pronostica que cerca de 1,2 millones de niños sufrirán malnutrición aguda para el final de este año, lo que significa un 43 por ciento más de los estimados hechos a principios de 2019, una escalada grave que podría aumentar los niveles de mortalidad infantil.

Alrededor de la mitad de la población sursudanesa sufre inseguridad alimentaria, entre esas víctimas se cuentan 10 mil personas se hallan en un estado que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) identifica como situación de hambre extrema, por lo cual requieren asistencia urgente.