Sin alterar rutina, Argelia sigue expectante a su transición

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En un ambiente predominantemente tranquilo y sin abandonar su rutina política, Argelia recibe al canciller de Sierra Leona mientras sus ciudadanos enfocan sus expectativas a la evolución del proceso de transición, ahora en manos del Parlamento.

La lectura escudriñadora de diarios matutinos y vespertinos, o el seguimiento de espacios informativos de la radio y la televisión, rebasaron este lunes las prácticas cotidianas de los argelinos para conocer el resultado de una reunión sostenida por una comisión mixta del congreso bicameral.

El domingo, miembros de un encuentro instalado con legisladores del Consejo de la Nación (Cámara Alta) y de la Asamblea Popular Nacional (Cámara Baja) examinaron y debatieron el ‘proyecto de reglamento del desarrollo de los trabajos de la reunión del Parlamento’, prevista para mañana.

Según se comunicó oficialmente, la reunión sirvió para preparar la cita que mañana deberá activar la aplicación del artículo 102 de la Constitución, relativo a la designación de un presidente interino, luego de que el Consejo Constitucional constató la vacante definitiva del puesto de jefe de Estado.

Tras 20 años en el cargo y presionado por seis semanas de masivas manifestaciones sin precedentes en esta nación maghrebí, Abdelaziz Bouteflika renunció el 2 de abril como presidente, abriendo así un período de transición que, según la carta magna, debe conducir el titular del Consejo de la Nación.

Mientras los medios noticiosos oficiales trasmiten un ambiente de normalidad reportando la visita oficial de dos días del ministro de Asuntos Extranjeros de Sierra Leona, Alie Kabba, por invitación de su recién nombrado homólogo argelino, Sabri Boukadoum, la preocupación en la calle es, sin duda, otra.

La noticia esperada es la posibilidad de que haya cambios sustanciales en la asunción de la presidencia interina sin leer a rajatabla la Constitución.

En virtud del artículo 102, el presidente del Consejo de la Nación, Abdelkader Bensalah, debe ser el sucesor de Bouteflika por un período máximo de 90 días, pero la experta en derecho constitucional Fatiha Benabou estimó que éste, en tanto figura del sistema, debería declinar.

Según Benabou, el presidente del Consejo de la Nación haría un favor al país si rechaza ocupar el puesto que por ley le correspondería, incluso antes de que las dos cámaras del parlamento se reúnan el martes para facilitar que una figura neutral y de consenso pueda dirigir la transición.

El 102, cuya aplicación propuso el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Ahmed Gaid Salah, es rechazado por amplios sectores de la población porque dejaría la transición en manos de figuras allegadas a Bouteflika y del ‘sistema’ que piden cambiar radicalmente.

Ante presiones de los manifestantes, el también viceministro de Defensa aceptó añadir los artículos siete y ocho, el primero de los cuales refiere que ‘el pueblo es la fuente de todo poder’ y ‘la soberanía nacional reside exclusivamente en el pueblo’.

El ocho reafirma que ‘el poder constituyente pertenece al pueblo’ y que éste ‘ejerce su soberanía por medio de las instituciones’, además, ‘la ejerce también por vía de referéndum y mediante sus representantes elegidos …’.

Bensalah, de 77 años y conocido por sus estrechos nexos con Bouteflika, ha sido blanco de fuertes críticas y de rechazo generalizado durante las últimas manifestaciones en todo el país, junto con el presidente del Consejo Constitucional, Tayez Belaiz; y el primer ministro, Noureddine Bedoui.

Círculos opositores afirman dar la bienvenida a toda acción proveniente del Ejército para ayudar a gestionar la transición, dando por sentado que el general Gaid Salah mantendrá distancia de la política, y proponen incluso celebrar elecciones presidenciales en un período de tres a seis meses.

Otros abogan por instalar un triunvirato presidencial con personas capaces de modificar la ley electoral y nombrar un gobierno de concertación nacional.