Rechazan reunión entre presidente de Haití y comisión opositora

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André Michel, portavoz del Sector Democrático y Popular, y uno de los más fuertes críticos del presidente haitiano, Jovenel Moïse, rechazó la reunión entre el mandatario y una comisión opositora.

La plataforma Passerelle, que en noviembre pasado sirvió de intermediaria para un acuerdo firmado por cinco organizaciones hostiles, tiene previsto este lunes un encuentro con el jefe de Estado, para exponer los convenios alcanzados entre las franjas de la oposición, que incluyen las demandas de su renuncia inmediata y el establecimiento de un gobierno transitorio.

Sin embargo, este año los líderes del ala radical habían rechazado reunirse con el gobernante y entablar un diálogo nacional para la resolución de la crisis, mientras exigen con urgencia su salida del poder.

Michel dijo en sus redes sociales que Moïse no debió dirigirse a Passerelle para discutir el acuerdo logrado, y sí a los grupos que firmaron, pues como estructura Passerelle ya no existe.

De acuerdo con el abogado, el presidente debe entablar dialogo con los senadores Evalière Beauplan, Youri Latortue, Ricard Pierre, el exdiputado Serge Jn Louis, entre otros, que representan a la Alternativa Consensual y a la oposición institucional, aunque estos se han negado al encuentro.

El abogado reiteró que la solución a la actual crisis requiere de la renuncia incondicional de Moïse, y la celebración de los juicios contra malversadores del tesoro público, así como la instauración de una administración provisional.

Este año la oposición en Haití ejerció una pujante fuerza y en dos ocasiones paralizó el país con la operación Peyi Lok (País bloqueado), que mantuvo incomunicada a esta capital y otras urbes, con graves pérdidas en el terreno económico.

De igual manera encabezaron multitudinarias manifestaciones antigubernamentales, pidiendo un cambio de sistema para atender a las necesidades de la población más vulnerable.

En el trasfondo, se encuentra el descontento social de millones de personas con un sistema que sostiene profundas desigualdades en el país, donde casi el 80 por ciento de la población vive por debajo de la línea de la pobreza, mientras que los más ricos poseen más del 60 por ciento de los recursos del país.