Operación contra terroristas en cuenca de lago Chad, acción coordinada

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Por Julio Morejón

Una ofensiva de primavera en islotes del lago Chad, a cargo de tropas del ejército chadiano, aniquiló a cerca de un millar de integrantes de la secta terrorista Boko Haram, en una acción coordinada con autoridades de Nigeria.

Tras difundirse oficialmente los resultados de la misión iniciada a finales de marzo el presidente de Chad, Idriss Déby Itno, afirmó que esa operación lanzada contra la secta terrorista en las islas del lago Chad posibilitó que esa región de la cuenca pasara a ser una zona de paz y seguridad.

Antes, en un comunicado grabado en video, el coronel Azem Bermandoa, portavoz militar, declaró que la operación denominada Cólera de Bohoma se realizó durante ocho días con el objetivo de desalojar a los extremistas ocultos en las islas ubicadas en una amplia área del lago Chad entre este país, Nigeria, Níger y Camerún.

La fuente agregó que 52 soldados chadianos perecieron y casi 200 sufrieron heridas en la misión, que se inserta entre las operaciones coordinadas por los ejércitos de los cuatro Estados en su empeño de poner fin a las agresiones de Jam?’at Ahl as-Sunnah lid-Da’wah wa’l-Jih?d (Boko Haram, según versión en lengua hausa).

Esa ofensiva sucedió a un ataque del grupo extremista en marzo pasado contra una base castrense en la región de Bohoma, que causó la muerte de 92 militares y sobre el cual oficiales del ejército consideraron que fue el asalto más mortífero contra las fuerzas armadas.

Desde 2009, la facción integrista nigeriana mató a alrededor de 37 mil personas e hizo que dos millones abandonaran sus hogares y se refugiaran en otros países de la cuenca del lago Chad, aunque hasta esos Estados también llegó la violencia perpetrada por la secta terrorista.

Según datos de Inteligencia, Boko Haram, que cuenta con unos cinco mil efectivos está dividido: una parte comandada por el ‘emir’ Abubakar Shekau, sucesor del creador del grupo, Mohamel Yusuf, y la otra facción es el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (Iswap) encabezada por Abu Musab al-Barnawi.

Ambas formaciones proceden de doctrinas radicales de filiación islámica y pasaron de la retórica confesional severa a la violencia armada, la primera en 2009 y la otra en 2016; ambas convergen en sus métodos de terror para imponer la Sharia (legislación musulmana) por la fuerza en regiones donde actúan.

ACCIONES COORDINADAS

Mientras la Operación Cólera de Bohoma avanzaba en las islas del lago Chad, tropas de la Operación Lafiya Dole, del ejército de Abuja, causaron decenas de bajas a comandos de Boko Haram que se acercaban a un campamento militar en Gamboru, en el norteño estado nigeriano de Borno.

En un mensaje, el general Bernard Onyeuko, de Operaciones de Medios de Defensa, señaló que tras el combate, los militares confiscaron a los extremistas tres camiones con armamento de diverso tipo, dos cañones, dos rifles AK-47 y un lanzagranadas, entre otros pertrechos.

Informó a los medios de prensa que los integristas de Boko Haram y de la Provincia de África Occidental del Estado Islámico llegaron con siete camiones e individuos armados al lugar donde se hallaban los militares, pero se encontraron con una fuerte resistencia de las tropas.

Onyeuko calificó de feroz el combate sostenido por sus fuerzas en Gamboru, donde una patrulla chocó con los merodeadores de Boko Haram e Iswap, integrantes de una caravana que trasladaba siete cañones y muchas motocicletas, con las cuales se desplazaban hacia donde estaba el batallón de la Fuerza de Respuesta Rápida en la zona.

Sin embargo, pese a la lucha contra el terrorismo por los países de la cuenca del lago Chad, los integristas persisten en el empleo de tácticas que aunque saben no le conducirán a victoria alguna, generan un estado de tensión y miedo en la población civil, a la que mantienen psicológicamente en condición de rehén.

A principios de este abril, la policía de Camerún informó que un doble atentado suicida perpetrado en el caserío de Amchidé por Boko Haram, en el norte del país, causó la muerte de siete ciudadanos, de ellos dos adolescentes, y 14 heridos.

‘Entre las siete víctimas están un jefe de aldea y dos adolescentes de unos 15 años’, precisó a la prensa un funcionario de la localidad.

Otra fuente acogida al anonimato afirmó que el ataque ocurrió cuando las víctimas ‘regresaban a sus casas’ y transitaban por un área que las autoridades desaconsejan hacerlo por ser insegura.

En toda esa franja se asientan campos de desplazados, quienes cruzan la frontera de Nigeria para huir del terror.

Hasta Amchidé, un pequeño eje importante en el comercio entre Camerún y Nigeria, llegó la agresión terrorista; su vecindario pasó a ser víctima de la secta, que pretende establecer su hegemonía política encubierta en lo que denomina nuevos ‘califatos’.