Numerosas querellas en los tribunales de Sudáfrica en 2019

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Por Ilsa Rodríguez

Querellas judiciales, crisis en el partido opositor Alianza Democrática y la presencia ante los tribunales del expresidente Jacob Zuma fueron constantes en Sudáfrica durante 2019, año en el que prosiguieron las investigaciones vinculadas a la corrupción.

Zuma, quien ocupaba el poder desde 2009, fue forzado a dimitir en febrero de 2018 en medio de una campaña en su contra por alegada corrupción y vínculos amistosos con la familia de origen indio Gupta, acusada de fraudulentos negocios con empresas estatales amparados por la relación con el entonces mandatario.

El veterano luchador antiapartheid y ex líder del gobernante Congreso Nacional Africano (ANC, siglas en inglés) ha comparecido en varias ocasiones en la corte en su natal provincia de KwaZulu Natal por un caso vinculado con una compra multimillonaria de armas para Sudáfrica en 1999, durante cuya transacción se dice recibió sobornos de la firma francesa Thale.

La vista del caso reabierto en 2018, luego de haber sido anulado en 2009, fue pospuesto para febrero de 2020 en reclamo de la defensa de Zuma, que ha tratado infructuosamente hasta ahora de que la justicia desestime esas acusaciones, que incluyen un cargo por crimen organizado, dos por corrupción, uno por lavado de dinero y 12 por fraude.

Pero, además, el expresidente tiene pendiente regresar ante el grupo que investiga denuncias de corrupción en esta nación y que fue creado por el presidente Cyril Ramaphosa en febrero del pasado año, a poco de asumir la jefatura de Estado y Gobierno.

Zuma asistió en julio ante la Comisión Zondo, llamada así por el apellido del juez Raymond Zondo, el vicepresidente del Tribunal Supremo que dirige esas pesquisas, pero solo permaneció tres de los cinco días previstos al estar en contra del procedimiento.

Ahora volvió a ser convocado para responder a acusaciones de varios testigos que lo vinculan con supuestos actos corruptos y abuso de poder, pero hasta el momento ha pospuesto en dos ocasiones su presencia.

La batalla en los tribunales sudafricanos durante 2019 llegó hasta el presidente Ramaphosa, denunciado por la Protectora Pública, Busisiwe Mkhwebane, por alegada violación del Código de Ética del Ejecutivo.

Según Mkhawwbane, el Presidente engañó deliberadamente al Parlamento Nacional acerca de una donación de unos 36 mil dólares recibida durante su campaña para liderar el ANC en 2017, lo cual fue rechazado por Ramaphosa en la corte, que falló en su favor.

La Protectora también ha tenido este año que acudir en varias ocasiones ante la justicia y ha perdido casos como el que ella promovió contra Bankorp, antecesor del banco Absa, sobre el cual la fiscalía determinó que Mkhwabane asumiera el 15 por ciento de los gastos legales del Banco de la Reserva durante ese proceso.

Otra querella promovida por ella y que perdió fue contra el ministro de Empresas Públicas, Pravin Gordhan, un veterano político sudafricano que ha ocupado diversos portafolios e importantes responsabilidades desde la llegada de la democracia a este país en 1994.

Las denuncias ante los tribunales por parte o en contra de dirigentes de los partidos políticos han sido tan frecuentes en 2019 que muchas de las figuras públicas del país han acudido a la justicia para acusar o defenderse.

CRISIS EN LA OPOSICIÓN

Numerosos enfrentamientos entre dirigentes del partido Alianza Democrática (AD) durante este año condujeron finalmente en octubre a la renuncia de Mmusi Maimane como su presidente, el primer negro en encabezar esa organización de mayoría blanca, e incluso a abandonar esa agrupación política que es la oposición oficial de Sudáfrica.

Las escisiones dentro de AD se iniciaron con el abandono de la alcaldesa de Ciudad del Cabo hasta 2018, Patricia de Lille, debido a conflictos internos en esa agrupación política, convencida según declaró de que ‘las políticas de Alianza Democrática son adornos de vitrina que no están respaldadas con sus prácticas’.

De Lille fundó un nuevo partido, llamado Good, y en las elecciones de mayo último debutó con la obtención de dos escaños parlamentarios. En la actualidad, la veterana política es ministra de Obras Públicas del gobierno del ANC.

La dimisión de Maimane fue antecedida por la decisión de Herman Mashaba de renunciar al cargo de alcalde de Johannesburgo el 21 de octubre último y su salida del AD.

Mashaba denunció que esa agrupación política creada en 2000 estaba ahora en manos de elementos de derecha, una referencia al regreso de Helen Zille, actual coordinadora nacional del partido.

En lo que se considera el mayor escándalo de esa organización, también Athol Trollip, uno de los principales directivos de AD y presidente federal del mismo, renunció a sus cargos y abandonó la agrupación política.

Expertos locales califican de acertijo el futuro liderazgo de AD, ya que sus estatutos precisan que ante la renuncia de su líder la posición debe ser ocupada interinamente por su presidente federal, quien también dimitió, hasta la celebración de su congreso nacional, que todavía no está a la vista.

Ante ese panorama, Zille admitió que a su partido le esperan numerosos retos.