Nada podrá callar a Lula, afirma Frei Betto

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El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva representa a millones de brasileños y aunque la muerte lo sorprenda nada podrá callarlo, afirmó el escritor y teólogo de la liberación Frei Betto.

‘Nada habrá de callarlo, Lula, aún cuando la muerte lo sorprenda, haga siempre de su voz la voz de los que no tienen voz ni vez, impedidos de hablar y actuar’, escribió Betto al exdirigente obrero, en un emotiva carta que cita el Instituto Lula en su sitio.

El fraile señala además en su misiva que Lula ‘representa a millones de brasileños y brasileños que no venden el alma a las mentiras virtuales y a las infundadas acusaciones judiciales, como decía nuestro amigo Henfil, aunque estallan una flor, no habrá de detener la primavera’.

‘Mil condenaciones jamás habrán de sombrear su protagonismo en la historia de Brasil y la fuerza de su liderazgo popular. Cuanto más intentan aplastarlo, más crece. En todo el mundo hay movilizaciones pro Lula libre. Al pronunciar conferencias en el exterior y dedicarlas en su homenaje, su nombre ha sido efusivamente aplaudido’, refiere Betto.

Para el teólogo, ‘es hora de que el PT (Partido de los Trabajadores) se reinvente. Reanudar sus vínculos con los más pobres y excluidos, fortalecer los movimientos sociales y, sobre todo, asumir desempeño propositivo, para que el pueblo brasileño vislumbre una salida democrática al Gobierno de Bolsonaro’.

En su mensaje, el avezado periodista llama a rescatar la esperanza y la utopía, y convida a su amigo a que ‘no se mantenga rehén de elecciones periódicas y señale un proyecto de Brasil capaz de sacar a nuestro país del agujero en que se encuentra y movilizar amplios sectores nacionales frente al desafío de reducir drásticamente la desigualdad social’.

Betto estuvo con el exmandatario durante su primer arresto en 1980, así como el 7 de abril de 2018, cuando quedó detenido en la sede de la Policía Federal de Curitiba, capital del sureño estado de Paraná, tras recibir una sanción de 12 años y un mes impuesta por el Tribunal Regional Federal de la cuarta región (TRF-4) por supuestos actos de corrupción.

Lula fue objeto en febrero de una segunda condena en la operación anticorrupción Lava Jato, esta vez a 12 años y 11 meses.