Gobierno libio condena ataques a civiles durante combates en Trípoli

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El Ministerio del Interior de Libia condenó hoy las agresiones inhumanas contra civiles y sus propiedades por parte de las fuerzas del mariscal Khalifa Haftar, y prometió llevar a los responsables ante la justicia.

La cartera denunció en un comunicado el bombardeo de artillería al distrito de Salah Eddine, en el sur de Trípoli, que dejó importantes daños humanos y materiales, incluidos hospitales y las viviendas de al menos cuatro familias.

El ministerio instó a todos los residentes que sufrieron daños a sus propiedades, resultaron lesionados, o perdieron a sus seres queridos por los ataques de Haftar a que informen a la estación de policía más cercana, que evaluará los daños e informará a las autoridades pertinentes.

El pasado lunes, las fuerzas de Haftar atacaron las casas de civiles en la localidad de Salah Eddine, en el sur de Trípoli con bombardeos indiscriminados hasta muy tarde, según la oficina de prensa del Consejo Presidencial (PC).

Los bombardeos provocaron incendios en diferentes compartimentos del hospital Ibn Nafis en Salah Eddine, pero no se registraron víctimas.

El conflicto armado en la capital libia comenzó el pasado 4 de abril cuando el autodenominado Ejército Nacional de Libia, que comanda Haftar, ordenó a sus fuerzas marchar sobre Trípoli; desde entonces se han producido fuertes enfrentamientos en diferentes zonas del sur de la capital.

Mientras tanto, el PC divulgó que su operación Volcán de Furia logró cortar las líneas de suministro de Haftar en diferentes líneas de frente, y añadió que las fuerzas invasoras tienen una aguda escasez de alimentos y baja moral porque pensaban que la batalla duraría solo 48 horas, pero ya cumple casi dos meses.

Volcán de Furia es el nombre otorgado a la contraofensiva militar que las tropas afiliadas al Consejo Presidencial, gobierno reconocido por la ONU, realizan en las afueras de Trípoli para impedir el avance de las fuerzas bajo el mando de Haftar.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un total de 562 personas murieron hasta la fecha -de ellos 160 civiles- y más de dos mil 855 resultaron heridas, además de otras 80 mil desplazadas desde el estallido de los combates.