Etiopía necesita apoyo para controlar enjambres de langostas

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Más de seis meses después de propagarse las langostas del desierto en su territorio, Etiopía necesita apoyo para controlar los enjambres que hoy azotan la región oriental y pueden avanzar a otras áreas.

Es un duro desafío el enfrentamiento a esa plaga, que entró al país en momentos diferentes desde junio pasado, por cuatro direcciones, y podría afectarlo durante el mes de febrero, avisa el ministerio de la Agricultura etíope.

De acuerdo con ese gabinete, persisten las gestiones para minimizar el daño que causan a los cultivos en cinco regiones y 62 woredas (divisiones administrativas locales), sin embargo el embate de los insectos continúa sin cesar.

Es difícil eliminarlos porque provienen de áreas desestabilizadas, donde la cooperación no puede ser efectiva, declaró recientemente el director general de Cuidado de la Salud de las Plantas del Ministerio, Woldehawariat Assefa.

Colaborar con Somalia y Yemen, de donde proceden enormes cantidades, es imposible por sus situaciones de seguridad, y si bien firmamos un acuerdo con Somalilandia, no podemos trabajar debido también a la inestabilidad en el área, explicó Assefa.

Aunque gastamos más de 80 millones de birr (alrededor de dos millones 500 mil dólares), agregó, aún necesitamos más presupuesto y ya solicitamos apoyo al Gobierno y a donantes internacionales.

Etiopía identificó los lugares de ingreso, dispone de cuatro aviones para fumigar las áreas afectadas y rubricó un convenio con Kenya para monitorear la langosta del desierto, empero, estos y otros esfuerzos no bastan.

Desde junio último, apuntan informes oficiales, unas 65 mil hectáreas de tierras fueron dañadas y han sido desinfectadas 58 mil 628, pero sigue creciendo el número de las dañadas.

Para el Ministerio, el azote cesará a finales de febrero, un criterio opuesto al de expertos de la Organización de Control de Langostas del Desierto para África Oriental, quienes consideran que podría mantenerse hasta junio venidero.

Continuarán presentes en las áreas orientales de Etiopía e incluso pueden avanzar hacia el sur y la zona del Gran Valle del Rift, pronostican los especialistas.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se extenderán aún más a medida que comience una nueva generación de cría en el denominado Cuerno de África.

La alarma es general. Además de Djibouti, Eritrea, Etiopía y Somalia, están infectadas Kenya, Sudán, Sudán del Sur y Uganda, señaló la FAO en un informe que comprende observaciones hasta el 28 de enero pasado.

Conocidas como tucuras, saltamontes o chapulines, las langostas pertenecen a los acrídidos, familia de insectos ortópteros con facilidad para migrar y reproducirse rápidamente, que forman plagas capaces de devastar la vegetación en grandes extensiones de tierra.

Un enjambre pequeño puede viajar hasta 150 kilómetros diarios y consumir cada jornada la cantidad de productos agrícolas con los cuales pueden alimentarse unas 35 mil personas, advierte la FAO.